Estados Unidos vivió este viernes una jornada especial con la última de las tres ceremonias inaugurales del Mundial 2026. El show se realizó en el SoFi Stadium de Los Ángeles, donde miles de fanáticos acompañaron la previa del partido entre el conjunto local y Paraguay.
El evento formó parte de una edición histórica del certamen, que por primera vez cuenta con tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá. Tras los actos realizados en Ciudad de México y Toronto, la celebración llegó al territorio estadounidense con una puesta en escena cargada de música y tecnología.
La ceremonia contó con presentaciones de artistas internacionales como Katy Perry, LISA, Rema, Anitta y Future, en un espectáculo pensado para combinar la cultura del fútbol con la identidad del país organizador.
En el cierre de la jornada, la selección estadounidense buscó comenzar el torneo con el respaldo de su público, mientras Paraguay llegó con la ilusión de dar el golpe en el debut.
Con esta inauguración, el Mundial quedó oficialmente en marcha en Norteamérica, con una competencia que promete reunir a millones de espectadores alrededor del mundo.
Particularidades y diferencias de las tres ceremonias
La primera cita fue en Ciudad de México, donde la apertura estuvo marcada por la tradición y la historia futbolera del país. El Estadio Azteca, escenario de grandes momentos de los Mundiales de 1970 y 1986, volvió a ser protagonista con una ceremonia cargada de referencias a la cultura mexicana, sus colores, su música y el vínculo emocional con el fútbol.
Luego llegó el turno de Toronto, donde Canadá presentó una ceremonia más enfocada en la diversidad y la identidad multicultural. El espectáculo combinó tecnología, música contemporánea y una mirada hacia las nuevas generaciones de hinchas, reflejando el crecimiento del fútbol en un país donde el deporte ganó protagonismo en los últimos años.
El cierre de esta triple inauguración fue en Los Ángeles, con la ceremonia estadounidense en el SoFi Stadium. Allí el despliegue fue más cercano al formato de un gran show internacional, con una puesta en escena de alto impacto, efectos visuales y una fuerte presencia de artistas de alcance global.
La diferencia entre las tres celebraciones estuvo justamente en su esencia: México apostó por la memoria y la tradición, Canadá por la mezcla cultural y la modernidad, mientras que Estados Unidos buscó una presentación al estilo de los grandes eventos de entretenimiento.



