La posibilidad de insuficiencia en el abastecimiento de gas y eventuales restricciones en la generación eléctrica por los coletazos derivado de la guerra Rusia Ucrania, encendió alarmas en el sector industrial que ya trabaja en un combo de medidas para hacer frente a este escenario.
En diálogo con Ecos365, Víctor Sarmiento, presidente de Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), señaló que aún es pronto para conocer a cuántas pymes, y a qué rubros en específico, podrían afectar con más fuerza esta situación. Pero desde la entidad ya comenzaron a hacer un estudio para medir su impacto frente a la llegada de los meses más fríos, cuando se da el momento de mayor demanda por parte de las empresas.
"El número de industrias lo estamos comenzando a analizar y llevará su tiempo ya que es extremadamente complejo", indicó Víctor, dejando en claro que son muchas las variables que hay que tener en cuenta.
En este sentido, aseguró que este estudio le va a permitir a la entidad, en caso de ser necesario, "tener preparado un esquema de pausas" que no afecte a industrias que realizan actividades consideradas esenciales, sumado a la posibilidad de buscar alternativas como, por ejemplo, complementar producciones en cambios de horarios programados, entre otras posibilidades.
"Nuestro firme propósito es el de no bajar producción o al menos que impacte lo menos posible, en caso de ser necesario pausar. Pero todo se está comenzando a elaborar, con el trabajo de la mesa", señaló Sarmiento y agregó que "esto es minuto a minuto y hay que trabajar pero sin ser pesimistas".
Por estos días, FISFE anunció la conformación de una mesa de gestión energética junto a autoridades del Ministerio de Producción, EPE y ENERFÉ, con el objetivo de coordinar un plan de contingencia en caso de ocurran restricciones.
En base a esta medida, Sarmiento consideró que si bien todavía no hay un diagnóstico alarmante, la idea es prepararse para un eventual escenario de insuficiencia. A su vez, hizo hincapié en la necesidad de actuar con anticipación teniendo en cuenta la decisión del Gobierno de que lo último que se limite sea el suministro en hogares, quedando las industrias más expuestas ante eventuales cortes.
El año pasado, Argentina gastó cerca de 1500 millones de dólares en la importación de gas natural licuado, con un precio de 8,33 dólares el millón de BTU. Hoy, el precio del GNL se ubica en los 35 dólares el millón de BTU.
Por lo pronto, el presidente Alberto Fernández aseguró este jueves que Bolivia respetará el contrato vigente en cuanto a la provisión de gas, lo que permitirá recibir 14 millones de metros cúbicos (MMm3) diarios como en 2021. También resaltó que en el caso de un incremento en la producción de los yacimientos del vecino país la Argentina "tendrá prioridad".
"Celebramos contar con ese gas seguro, en función de que en los últimos años Bolivia tuvo un decline en su producción, por lo tanto aspiramos que el incremental pueda llegar lo antes posible", dijo el presidente argentino en la rueda de prensa.

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