Las trabas a las importaciones impuestas por el Gobierno nacional para cuidar las escasas reservas empiezan a afectar a los laboratorios, que se están quedando sin reactivos para diagnosticar enfermedades y continuar con tratamientos.
Es por eso que la Subcomisión de Reactivos y Elementos de Diagnóstico de la Unión Proveedores del Estado (UAPE) y la Cámara de Importadores y la Cámara Argentina de Insumos, Implantables y Equipamiento Médico (Cadiem) presentaron notas a las autoridades e hicieron gestiones para advertir sobre un posible desabastecimiento.
Las quejas se centran en la Comunicación “A” 7466 del Banco Central, que establece que en 2022 un importador podrá obtener dólares por el monto anual total que sea igual al menor entre sus importaciones de 2020 más un 70%, o sus importaciones de 2021 más un 5%. Cuando dicho monto sea menor a US$50.000 o el importador no hubiera registrado importaciones en 2020 y 2021, el límite anual aplicable será US$50.000.
Ante esto, la UAPE pidió la eximición de las restricciones para una cantidad de reactivos. En particular, la asociación se hizo referencia a dos casos puntuales: reactivos para uso oncológico y para diagnóstico de alergias.
Por su parte, los representantes de Cadem realizaron gestiones ante el Ministerio de Salud para que canalice ante el BCRA un pedido de excepción o priorización de los productos del sector, claves para el sistema de salud. Además, enviaron un listado de posibles productos con sus posiciones arancelarias.
Las compañías también indicaron que el plazo de pago de 180 días a contar desde la fecha del despacho de los productos importados no es aceptado por las empresas proveedoras del exterior. Otro elemento que genera incertidumbre es que dólar se toma frente a un pago a 180 días. Las empresas no están poniendo el dólar oficial al valor actual, sino el dólar proyectado a $140 o $150 para dentro de seis meses. Y los precios se están disparando. Cotizan en pesos pero calculan un dólar más alto.
El Gobierno argumenta que las importaciones siguen creciendo, pero desde el sector responden que los reactivos de diagnóstico (que vienen de Europa, Estados Unidos, Israel y China, entre otros lugares) cuentan con precios internacionales que subieron en promedio un 5%. Además, la demanda interna creció porque los pacientes hoy se están haciendo estudios que venían postergando desde la cuarentena de 2020 y la primera parte de 2021.
A los pacientes crónicos se les suman las urgencias: personas que padecen una infección y necesitan saber cuanto antes qué tienen exactamente para determinar el tratamiento. Estas trabas generan más demoras que la persona no siempre puede soportar, apuntan.
Si bien algunos estudios de rutina se podrán seguir realizando con sustitutos locales básicos, hay productos específicos vienen del exterior y no cuentan con reemplazos nacionales. Se trata sobre todo de aquellos que sirven para detectar y diagnosticar patologías complejas, como VIH o meningitis, y algunos que también son usados en la medicina de trasplante.

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