En esta edición, el eje estuvo puesto en cómo la inteligencia artificial puede contribuir a reducir brechas de habilidades en el mundo del trabajo.
Las startups distinguidas fueron O-lab Inc y HackÜ, de Colombia, y OZARU, de México. Además del premio económico, uno de los proyectos seleccionados accederá a un programa de aceleración en tecnología educativa de la University of Southern California, una oportunidad clave para escalar su impacto a nivel internacional.
La definición se realizó durante la IFE Conference 2026, donde diez emprendimientos finalistas presentaron sus propuestas. Más que una competencia puntual, el evento reflejó el espíritu del TecPrize: visibilizar soluciones concretas, someterlas a evaluación experta y acompañarlas en una etapa de crecimiento y consolidación.
Tres propuestas, un mismo objetivo
El primer puesto fue para O-lab Inc, una plataforma que utiliza simulaciones laborales y tutores de inteligencia artificial para entrenar habilidades específicas en contextos que replican situaciones reales de trabajo. Desarrollado por Diego Guerrero, el proyecto apuesta por el aprendizaje práctico y situado como vía para mejorar la empleabilidad.
El segundo lugar lo obtuvo OZARU, un copiloto de IA orientado a equipos operativos de primera línea. Liderado por Guillermo Garza, el sistema busca apoyar la toma de decisiones y optimizar el desempeño en entornos de alta exigencia, donde capacitación y ejecución cotidiana se superponen.
El tercer premio fue para HackÜ, una plataforma de microaprendizaje gamificado pensada para trabajadores sin puesto fijo de escritorio. El proyecto, encabezado por Juan Miguel Salazar, parte de una premisa clara: cuando el tiempo para aprender es escaso y fragmentado, la formación debe ser breve, flexible y significativa.
Más que un premio económico
El TecPrize combina financiamiento y acompañamiento estratégico. En esta edición, el primer puesto recibió USD 30.000, el segundo USD 20.000 y el tercero USD 10.000. A esto se suman tres meses de mentorías especializadas y un bootcamp enfocado en medición de impacto, del que participan también los demás finalistas.
Uno de los beneficios más relevantes es el acceso al USC Education Technology Accelerator, impulsado por la Rossier School of Education. La posibilidad de integrarse a este ecosistema abre puertas a redes, inversores y alianzas más allá del ámbito latinoamericano.
Un programa en expansión
Con seis ediciones consecutivas, el TecPrize se consolidó como una plataforma regional para emprendedores, startups y equipos interdisciplinarios que trabajan sobre desafíos educativos reales. En 2025, la convocatoria reunió más de 140 proyectos de 20 países, una cifra que confirma el crecimiento del ecosistema y el interés por soluciones con impacto medible.
Desde el IFE destacaron que, a lo largo de su historia, los proyectos ganadores y finalistas lograron levantar más de 4 millones de dólares en financiamiento, alcanzaron a 2,5 millones de personas en procesos de aprendizaje y, en al menos un caso, derivaron en la adquisición de una startup surgida del programa.



