La Feria Internacional del Libro de Rosario 2026 cerró sus puertas el domingo 18 de octubre, después de once jornadas dedicadas a la literatura, la cultura y el encuentro entre lectores y escritores. Entre las numerosas actividades que formaron parte de esta edición, las visitas escolares ocuparon un lugar destacado: alrededor de 4.000 estudiantes de escuelas primarias y secundarias participaron de experiencias especialmente diseñadas para acercarlos al universo de los libros.

La iniciativa, desarrollada por el Plan de Lectura Rosario Lee de la Municipalidad de Rosario, convocó a instituciones públicas y privadas de la ciudad y localidades cercanas. En promedio, unos 700 alumnos por jornada recorrieron el Cultural Fontanarrosa, participaron de talleres y disfrutaron de espectáculos teatrales.

Lejos de limitarse a una visita tradicional, la propuesta buscó que los estudiantes descubrieran diferentes maneras de leer, escribir e interpretar el mundo que los rodea.

Una experiencia de lectura más allá de los libros

Las visitas escolares se organizaron en distintas etapas. En primer lugar, los grupos realizaron recorridos guiados por la feria, donde pudieron conocer editoriales locales, explorar publicaciones y descubrir historias de autores rosarinos.

Luego participaron de uno de los tres talleres especialmente preparados para esta edición: Borges infinito, Leer la ciudad y Escuchar la ciudad.

Cada propuesta combinó literatura con otros lenguajes artísticos, como la narración oral, el teatro, la expresión corporal y los sonidos.

En Borges infinito, los estudiantes se acercaron a la obra de Jorge Luis Borges mediante juegos, imágenes y relatos. La actividad adquirió especial relevancia al cumplirse 40 años del fallecimiento del escritor argentino.

Para los alumnos de secundaria, la experiencia incluyó la participación del actor y narrador oral Lautaro Lamas, quien presentó una propuesta artística inspirada en los cuentos del autor.

Rosario también se puede leer y escuchar

Otro de los talleres invitó a los chicos a descubrir la ciudad desde la literatura.

A partir del libro Rosario ilustrada, los estudiantes trabajaron con mapas y relatos de escritores como Roberto Fontanarrosa, Angélica Gorodischer, Rosa Wernicke y Francisco Gandolfo.

La actividad les propuso elegir un lugar significativo de Rosario y construir colectivamente una historia, relacionando los espacios cotidianos con la imaginación y la escritura.

Por su parte, Escuchar la ciudad ofreció una experiencia sensorial centrada en los sonidos urbanos. El río, los trenes, los pájaros y los colectivos se convirtieron en disparadores para explorar recuerdos, sensaciones y relatos.

El recorrido finalizó con una actividad de narración compartida, en la que los alumnos utilizaron susurradores para transmitir fragmentos literarios a sus compañeros.

Del recorrido literario al escenario teatral

Las experiencias escolares también incluyeron funciones teatrales en espacios culturales de la ciudad.

Los estudiantes de primaria asistieron al Teatro Municipal La Comedia para disfrutar de Belgrano hace bandera y le sale de primera, mientras que los grupos de secundaria participaron de una función de Territorio Coraje. Juana Azurduy y la lucha colectiva, en la Sala Lavardén.

De esta manera, la propuesta integró literatura, historia y artes escénicas, ampliando las posibilidades de aprendizaje a través de diferentes formas de expresión.

Lo que la Feria del Libro dejó en las aulas

Uno de los aspectos más interesantes de la iniciativa fue su continuidad pedagógica.

Las escuelas participantes recibieron materiales didácticos con lecturas recomendadas, videos, juegos y actividades para profundizar los contenidos trabajados durante la visita.

Estos recursos permiten recuperar las experiencias en clase, investigar sobre escritores locales y desarrollar nuevas propuestas de lectura y escritura.

La edición 2026 también dejó un balance positivo en términos culturales. Según informó la Municipalidad, fue la feria más convocante de su historia, con más de 350 actividades y la participación de más de 150 autores locales que presentaron sus publicaciones.

Además, las propuestas destinadas a las infancias y la presencia de numerosos adolescentes evidenciaron el interés de las nuevas generaciones por diferentes géneros y formatos literarios.

La experiencia de las visitas escolares vuelve a poner de relieve el valor de generar encuentros con la lectura fuera de los espacios habituales de enseñanza. Porque formar lectores no consiste solamente en enseñar a comprender textos, sino también en ofrecer oportunidades para descubrir historias, explorar intereses y construir una relación personal con los libros.

Y, en ese camino, una visita a la Feria del Libro puede convertirse en el punto de partida de muchas nuevas lecturas.