Las islas Galápagos, en Ecuador, tiene el primer aeropuerto ecológico que está pensado para generar el minímo impacto ambiental. Fue un sitio de inspiración para la Teoría de la Evolución de Charles Darwin, quien visitó esta geografía en 1835. El achipiélago recibe alrededor de 250 mil turistas por año, en busca de disfrutar los refugios naturales de tiburones, tortugas gigantes y lobos marinos, entre otras especies.

Por estas características fueron consideradas por los lectores del periódico estadounidense USA Today como el primer destino que un viajero debería apreciar antes de morir.

Terminal aérea Seymour

El aeropuerto Seymour, de Baltra, es el primero en ser totalmente ecológico. Tiene una extensión de 6.000 metros cuadrados y su techo tipo sombrilla alcanza los 10.000 metros cuadrados

Estas estructuras son sostenidas por tuberías de acero de unos 30 centímetros de diámetro que fueron recuperadas de los campos de extracción petrolera de la Amazonía ecuatoriana. La modernísima aero-estación, construida por el consorcio Aeropuertos Argentina 2000 con una inversión de 26 millones de dólares, no utiliza combustibles fósiles para sus operaciones diarias.


El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) destacó especialmente su inédita característica. Gracias a las nuevas obras se registra en las instalaciones un ahorro de energía del 70% frente a la demanda.

Las diez claves que lo destacan por encima de sus pares

  • Funciona al 100% con energía renovable (solar y eólica) generada por paneles fotovoltaicos instalados en el conjunto de los caminos de la terminal y molinos de vientos ubicados estratégicamente.
  • Se reutilizó más del 80% del material del antiguo aeropuerto: sus viejas estructuras metálicas y la madera, especialmente.

  • Las piedras volcánicas de las islas se emplearon para revestir los muros externos y mimetizar la construcción con el entorno. 
  • La iluminación y la ventilación son naturales en todos los espacios y se logró la reforestación integral con flora autóctona.
  • El aeropuerto funciona al 100% con energía renovable (solar y eólica) generada por paneles fotovoltaicos 
  • Los techos del edificio fueron construidos con material refractario para reducir la temperatura interior. Se colocaron paneles solares sobre los techos de los edificios para que reciban la potente radiación de la línea del Ecuador.
  • El agua de los inodoros y los lavabos se recupera, se trata y se reutiliza. Es originalmente tomada del océano y luego desalinizada. Ingresa a la terminal y una vez empleada se evita la generación de agua residual.

  • El diseño de los desagües pluviales permite el control de calidad y cantidad de las descargas y se incorporaron colectores solares para calentar el agua.
  • Los aviones no pueden abastecerse de combustible en Galápagos para evitar la contaminación ambiental.

El Aeropuerto Ecológico de Galápagos se convirtió en el primero en Latinoamérica y El Caribe en ser carbono neutral y el segundo en todo el continente americano. Este logro fue certificado por el Consejo Internacional de Aeropuertos, ACI, a través del programa Airport Carbon Acreditation.


Se trata del único sistema avalado institucionalmente que permite evaluar y reconocer los esfuerzos realizados por los aeropuertos participantes para gestionar y reducir sus emisiones de CO2.

“Se trata de un aeropuerto que ya es referente mundial de construcciones sustentables. Recibió la certificación del Consejo de la Construcción Ecológica de Estados Unidos (U.S Green Building Council). Lo más importante es que se trata de un edificio autosustentable”, dijeron a Carbono News del departamento de comunicación de la Corporación América, el brazo internacional de Aeropuertos Argentina 2000.

“Cuenta con la última tecnología mundial y ofrece un adecuado confort a los pasajeros sin contaminar el medio ambiente. Ese es el legado que pretendemos dejar para los pasajeros y para el resto de la industria aérea del mundo”, agregaron.