El crucero de Costa Pacífica en el que viajan 1.600 argentinos llegó este jueves a Marsella, Francia. Sin embargo, solo pudieron descender de la embarcación los ciudadanos y residentes galos. Al resto de los pasajeros se les informó que tienen previsto dirigirlos hasta la ciudad italiana de Génova, en el norte del país, una de las zonas más afectadas por la pandemia de coronavirus.

Los pasajeros se negaron pero la firma comunicó este viernes a la tarde que volverán a sus país en un vuelo directo e incluso los dieron los pasajes, lo que tranquilizó la situación.

"Gracias a Dios recibimos la noticia que este sábado nos volvemos. La empresa Costa Pacífica contrató aviones para llevarnos a Buenos Aires. De igual manera hasta que no esté arriba del avión no lo creo, ya que fueron tantas ilusiones las que nos hicimos hasta ahora. Pero esta vez, es en serio porque hasta nos han dado los números de vuelos", relató Romina, una de las viajeras, a Rosario3.

 

Viaje hacia el epicentro del covid-19

 

La embarcación partió del puerto de Buenos Aires el pasado 3 de marzo, cuando la progresión del coronavirus aún no había puesto en alarma al mundo.

Tras hacer las paradas de Río de Janeiro, Salvador de Bahía y Maceió en la costa brasileña, emprendió rumbo a las Islas Canarias. El 12 de marzo se notificó a los pasajeros que no podrían atracar en Santa Cruz de Tenerife porque el gobierno español había decidido cerrar las fronteras. Fue entonces cuando se les notificó que el destino final del viaje sería Marsella.

Sin embargo, una vez que el crucero llegó hasta Francia solo autorizaron a desembarcar a las personas de nacionalidad gala o con residencia en ese país, mientras que al resto se le anunció que seguirían rumbo a Italia. 

La noticia del desembarco en Génova causó un fuerte malestar de los pasajeros, ya que si bien ésa era una de las paradas previstas de viaje, si se hubiera realizado con normalidad, actualmente, la ciudad se encuentra en la zona más afectada por el covid-19. Según relatan los pasajeros, anoche, hubo escenas de violencia y amenazas de que los privarán de agua, luz y alimentos en el caso de que se nieguen a descender de la embarcación.

La letalidad del coronavirus en Italia, con más de 2.000 muertes registradas, supera el 7% de los casos y ya es más alta que la de China. El miércoles pasado, se informó que se registraron 475 decesos por coronavirus en 24 horas, una cifra récord.

Los pasajeros dudan de que las autoridades italianas los dejen desembarcar, no siendo residentes, y en caso de que sí se lo permitan, ignoran cómo actuarán las autoridades del crucero, si se resisten a bajar allí. 

Hasta el momento, les dijeron a los pasajeros que una vez que desciendan en Génova, todos serán trasladados a su país de origen. Allí comenzaron las dudas hasta que el viernes a la tarde llegó la confirmación del vuelo de regreso.