Cuando una persona conduce, la intuición indica que aumentar la velocidad permite llegar más rápido al destino. Sin embargo, las matemáticas muestran que el tiempo ganado se reduce a medida que se incrementa la velocidad, mientras que los riesgos crecen de manera significativa.
La idea puede ilustrarse con un recorrido de 10 kilómetros: pasar de 10 a 20 km/h reduce el tiempo de viaje en 30 minutos, pero subir de 20 a 30 km/h ahorra solo 10 minutos, y de 30 a 40 km/h apenas 5 minutos. En trayectos más largos, el patrón se repite: a mayor velocidad, el beneficio en tiempo es cada vez menor.
Según un estudio difundido por la BBC, en un viaje de 100 kilómetros, aumentar la velocidad de 70 a 80 km/h reduce el tiempo en 11 minutos, mientras que pasar de 100 a 110 km/h ahorra solo 5 minutos extra. En la práctica, ese margen se reduce aún más por factores como semáforos, tráfico, clima y estado de las rutas.
En paralelo, los riesgos crecen con mayor rapidez que los beneficios. A mayor velocidad, el conductor tiene menos tiempo para reaccionar y el vehículo recorre una mayor distancia antes de detenerse. Por ejemplo, a 80 km/h, desde que el conductor detecta un peligro hasta que el auto se detiene puede recorrer más de 100 metros.
Además, la física explica que la energía de impacto aumenta con el cuadrado de la velocidad: duplicar la velocidad implica cuadruplicar la energía que se transfiere en un choque. Esto influye directamente en la gravedad de las lesiones.
Un estudio de 2019 que analizó múltiples investigaciones señaló que cada 1 km/h adicional incrementa alrededor de un 11% el riesgo de muerte en un atropello. La probabilidad de que un peatón muera en un impacto es de aproximadamente 5% a 30 km/h, supera el 50% cerca de 60 km/h y llega a 90% a 80 km/h.
Los datos ayudan a explicar por qué los límites de velocidad más bajos en zonas urbanas reducen las muertes y las lesiones graves. En términos prácticos, los especialistas recomiendan considerar que, en muchos casos, acelerar implica ganar solo unos minutos a cambio de un riesgo mucho mayor.



