Tras el tiroteo y fuga de la cárcel de Piñero, la situación es muy tensa al interior del Servicio Penitenciario santafesino, desde donde difundieron una carta con reclamos salariales y de condiciones laborales, en medio de rumores de acuartelamiento. El secretario de Asuntos Penitenciarios, Walter Gálvez, aseguró que hay conversaciones abiertas actualmente con los trabajadores y que el gobierno provincial busca reclutar ahora a unos 200 agentes subalternos para descomprimir la tensión en los penales del sur.

En contacto con el programa Radiópolis, que conduce Roberto Caferra por Radio 2, Gálvez reconoció que “la situación es muy compleja”. Desde la fuga del 27 de junio pasado, mudó su oficina a la Unidad Penitenciaria Nº 11. Confirmó que circula una carta con reclamos, pero aclaró que no hay nada presentado formalmente, aunque mantiene conversaciones con “los delegados de toda la zona sur de cada una de las unidades penitenciarias”.

Con todo, destacó el reclutamiento de 200 agentes subalternos del sur provincial para que presten servicio en cárceles, justamente, del sur provincial y evitar así los traslados que se realizan actualmente todos los días desde la capital provincial: “Por día salen seis colectivos de Santa Fe a trabajar a Rosario, sólo con ese dato se entiende que al sistema hay que darlo vuelta”.

Gálvez explicó que los turnos de los guardiacárceles duran 24 horas y tienen 48 horas de franco, pero que muchas veces, ante la demora o ausencia del relevo tiene que extender sus turnos: “No se puede desatender una garita porque no viene el relevo, eso se llama la recarga la hora extraordinaria, se paga cada 15 días, no entra dentro del salario”.

Teléfonos en las cárceles

 

Por otro lado, destacó la labor del Servicio Penitenciario y de las requisas “fuertes e inesperadas” que este lunes, por ejemplo, permitieron encontrar 40 celulares, ya puestos a disposición de la Justicia.

“Es un buen dato porque marca el trabajo que estamos tratando de sostener, en ningún pabellón de alto perfil se ha encontrado un celular, vamos por el buen camino”, sostuvo, aunque reconoció que los teléfonos en las cárceles “es muy difícil de erradicar”, por eso apuestan a poner la mayor cantidad de obstáculos posibles.

Finalmente, diferenció los teléfonos fijos en las cárceles provinciales con la del escándalo en Marcos Paz, donde el aparato fue hallado en la propia celda de Guille Cantero: “Están amurados a la pared, para diferentes momentos del día, con cámara directo al teléfono”.