El sábado 15 de febrero se presentará en Rosario el libro “Hablemos de ideas. Una nueva generación piensa cómo gobernar una Argentina que cambió”, de Editorial Siglo XXI. El prólogo está escrito por el presidente Alberto Fernández y los compiladores son: el jefe de Gabinete de ministros, Santiago Cafiero, la subsecretaria de asuntos parlamentarios, Cecilia Gómez Miranda y el sociólogo Nahuel Sosa, director del Centro de Formación y Pensamiento Génera, uno de los grupos que integra Agenda Argentina, una iniciativa conjunta que une a diversos colectivos de pensamiento crítico de los ámbitos académico, profesional, político y cultural.

Algunos lo definen como un “albertista”, por su cercanía con el mandatario, pero para él los calificativos son siempre un poco parciales y prefiere definirse y definir a Agenda Argentina (organización que integra) como “un colectivo de colectivos que proponen pensar tanto las políticas públicas como las demandas que están latentes en la sociedad civil y ver la forma en que ambas se conectan”, dice en diálogo con Rosario3.

Agenda Argentina, el nuevo colectivo de intelectuales que acompaña la gestión de Alberto Fernández.

Agenda Argentina surgió en 2018, en pleno gobierno macrista, con la idea de ser un puente de unidad, que luego se plasmó en el Frente de todos y con el objetivo de comprender nuevos fenómenos –como las fake news (noticias falsas) o el lawfare (guerra judicial)– que se fueron dando en Argentina y en Latinoamérica. El colectivo se fue conformando como producto de la necesidad de dilucidar cuál era el rol de pensamiento crítico.

Cómo gobernar una Argentina que cambió

 

“La sociedad está hiperfragmentada, con una multiplicidad de demandas sociales y marcada por la heterogeneidad. En el siglo XX era común pensar que había luchas de primera (la jornada laboral, por ejemplo) y de segunda o priféricas (la lucha por el medioambiente, entre otras). Hoy –afirma Sosa– eso es más relativo y los grupos sociales pueden percibir sus luchas como de primera o de segunda según el grupo social al que le toca asimilarla. En ese punto creo que el gran eje –que plantearon tanto Alberto Fernández como Cristina Kirchner– es lograr el gran acuerdo social o nuevo contrato de la ciudadanía que permita hilar estas demandas, en vez de poner unas por encima de otras. En este clima de heterogeineidad y de demandas de distintos sectores –remarca– el Frente de todos tiene que pasar de la unidad para ganar, a la unidad para gobernar”.

Sosa menciona que según un estudio de la Universidad de San Martín, el 80 por ciento de la sociedad argentina se autopercibe como de clase media. “Que una persona se autoperciba como de clase media es independiente de su posición económica. Eso habla de una cultura y de una idiosincrasia y lo importante es discutir qué entendemos hoy por «clase media». En ese sentido –señala– creo que habría que pensar en recuperar a algunos indicadores como salud y educación, por ejemplo, como sinónimos de ascenso social. Digo esto, porque con el macrismo se instaló una cultura muy nefasta de la meritocracia y el emprendedurismo, que han sido grandes estafas” subraya el profesional.

La búsqueda de consensos en la Argentina posgrieta

 

“Lo que hoy divide a la Argentina no es la grieta, sino la desigualdad”, tanto en términos económicos como simbólicos, es decir: divide la injusticia del reconocimiento, la idea de que pueda haber ciudadanos de primera y de segunda”, sostiene Sosa y agrega: “Me parece que los cuatro años del gobierno de Macri nos dejaron no sólo una pesada herencia económica, sino una pesada herencia cultural caracterizada por un proceso de estigmatización muy fuerte hacia los sectores populares, hacia esos nuevos cinco millones de pobres, con la idea del choriplanero, el vago y del negro”.

“Al mismo tiempo –dice– hubo un fuerte proceso de naturalizar la precarización y los niveles de autoexplotación en los sectores medios. Por eso, una de las grandes disputas culturales que se da (no exclusivamente con Cambiemos o con Macri, sino con el neoliberalismo como modo de vida) es que se niega el conflicto en nombre del diálogo, pero paradójcamente, el neoliberalismo construye políticas socioeconómicas que agudizan el conflicto social. En ese marco, creo que pensar la posgrieta no es negar el conflicto, sino ver en qué espacios se pueden procesar estas diferencias y diversidad que existen, que a veces pueden concluir en síntesis y otras, no” explica.

Hay temas como el hambre y el feminismo que son transversales y urgen. 

“El hambre generó un consenso básico que logró reunir a diversos sectores –incluso a quienes no habían votado al Frente de todos– en el Consejo Económico y Social; el feminismo nos ha enseñado, con la consigna “Ni una menos” que hay temas que son transversales y que urgen. Hacia allí hay que orientar el pensamiento crítico y conectar las demandas con las nuevas agendas políticas”, reafirma el autor.

¿Agenda Argentina es la nueva Carta Abierta?

 

Sosa explica que Carta Abierta (el colectivo de intelectuales que acompañó la gestión kirchnerista) fue producto de un determinado contexto histórico y que su rol fue muy estigmatizado. “Uno puede estar de acuerdo o no con sus posiciones, pero su rol incomodó y creo que ése es el rol del intelectual” –afirma–; también habría que redefinir qué entendemos por «intelectual» porque creo que es un concepto que está en transición. La palabra «intelectual» suena pomposa o soberbia y pienso que deberíamos rcuperar a Arturo Jauretche o a Antonio Gramsci cuando decían que «intelectual» es aquel que tiene una sensibilidad con un momento histórico”.

Nahuel Sosa, director del Centro de Formación y Pensamiento Génera, integrante de Agenda Argentina.

“Me parece que hoy el intelectual es el chico que se desempeña como investigador del Conicet, el pibe que está siendo precarizado en sus haberes, es decir: aquel que pone su saber técnico, profesional o académico al servicio de alguna necesidad social. Es también el que se anima a producir ideas, en el marco de compromisos políticos históricos. El intelectual no es el que está comprometido con el quehacer histórico, sino todo lo contrario. En la desobediencia también puede haber compromiso”. Por eso –concluye– hay que reconstruir un concepto de intelectual popular tomando como referencia a muchos pensadores que tuvieron la capacidad de producir ideas y luego, de transformar esas ideas en acciones políticas.

Integran el colectivo Agenda Argentina: Grupo Callao, Centro de Formación y Pensamiento Génera, Grupo Fragata, Espacio Atahualpa, Usina del Pensamiento Nacional y Popular, Comunes, Centro de Estudios Scalabrini Ortiz, El Sur No Espera, Centro de Estudios Atenea, Proyecto Habitat, Instituto de Energía Scalabrini Ortiz, Usina de Estudios Políticos Laborales y Sociales y Grupo San Juan. Su objetivo es impulsar ámbitos de debate y acuerdo para el diseño de políticas transformadoras que encaucen a la Argentina en una senda de crecimiento sostenible.

Lo que viene

 

El sociólogo define la próxima etapa como “de mucha interacción, de mucha escucha, muy pedagógica. Es importante dialogar y no maltratar al que no haya votado a este espacio político. Pensar que algo de verdad también hay en aquella persona que no te votó”, sostiene Sosa y dice descreer de que los iudadanos voten según su propio bolsillo.

“Creo que la gente vota con las entrañas, con el corazón, con el bolsillo, con las emociones y con las subjetividades. El voto se define por una multiplicidad de factores. Incluso en 2017, cuando la economía había empeorado, el macrismo ganó porque había una expectativa de que iba a mejorar. Por eso, si pensamos que lo único que decide el voto es el bolsillo, no podríamos explicar muchos fenómenos globales. A veces, hay un reduccionismo respecto de que quienes votan a gobiernos populares, lo hacen sólo por una necesidad económica. Como si la racionalidad estuviera sólo en un voto y el otro fuese irracional. Como si quien vota a un gobierno popular fuese irracional y quien no lo hace, fuese racional. Eso es muy injusto. Alberto Fernández terminará su período de gobierno en 2023, cuando se cumplan 40 años del regreso a la democracia y creo que será importante discutir qué se hace con la democracia en el siglo XXI, además de comer, educar y curar, como decía Alfonsín. Será esencial debatir cómo democratizamos la democracia”, cerró.

El colectivo Agenda Argentina.

El libro

 

El texto que se presentará este sábado en Rosario refleja una cantidad de enfoques y es –en palabas del compilador– “como cuando una banda de rock presenta un disco en vivo”, porque incluye textos que por un lado reflejan un clima de época, pero también se proponen pensar la Argentina que viene.

Por esta razón, en sus páginas se desarrollan algunos conceptos como la idea de “posgrieta”, “ecología política” y “ciberpolítica”, entre otros; es decir: un repertorio renovado de algunos temas sobre los cuales los autores creen importante dar determinados debates sociales.

“Hablemos de ideas. Una nueva generación piensa cómo gobernar una Argentina que cambió”, de Editorial Siglo XXI, se presentará este sábado 15 de febrero, a las 18, en la plaza Mariano Moreno, Alsina y Córdoba, Rosario.