Cada año, miles de turistas intrépidos la visitan y descienden en jaulas al fondo del océano en la Reserva de la Biosfera Isla Guadalupe, en Baja California, México, para interactuar con los imponentes escualos y contemplarlos en su hábitat. Un espectáculo natural fascinante, que hace sólo dos meses dejó sin embargo, imágenes aterradoras.

Así lo denunció este fin de semana el activista ambiental Arturo Islas Allende, a través de un video en Twitter. La grabación captó el momento en que un tiburón blanco embistió una jaula de turistas, y murió atrapado y desangrado entre los barrotes.


“Lo que te voy a compartir es fuerte. Es sensible, son imágenes duras”, comienza Islas Allende en el video que compartió en la red social. “Esto que acaban de ver es una tragedia. Este tiburón blanco que ven cómo empieza a sangrar dentro de la jaula falleció, murió. Se fue al fondo del mar. Sucedió en Isla Guadalupe, [...] en esta temporada, en 2019”, añadió.

Según denunció el activista, el tiburón blanco permaneció atorado durante 25 minutos sin que nadie intentara liberarlo. Los hechos ocurrieron en la jaula del barco Nautílus, propiedad de Mike Lever, un empresario turístico canadiense que de acuerdo al activista, no cumplió con la normativa que entró en vigor en 2017.

Ese año, después de que un tiburón entrara en una jaula de turistas, las autoridades modificaron el Programa de Manejo, y aprobaron nuevas directrices que obligaban a las empresas turísticas a sustituir las viejas jaulas por unas más resistentes y estrechas. Sin embargo, no todos los prestadores de servicios hicieron adecuaciones en sus jaulas.

“Hay gente que no sabe que las cosas pasan hasta que les pasan, y hay un tipo que se llama Mike Lever, que es dueño de dos barcos”, explicó el activista. “Este video que vieron en el que el tiburón se llena de sangre y desafortunadamente muere, es en el Nautílus. Este tipo no quiso cambiar sus jaulas. Se le insistió desde el 2017 que por favor cambiara sus jaulas, que no permaneciera con estas jaulas en el agua, que era sumamente riesgoso. Nuestras autoridades también se mantuvieron un poco ajenas al tema, pensando que algún día las iba a cambiar y nunca las cambió, hasta que pasó esto que pasó”, sentenció.

El video del activista se viralizó en redes sociales, donde logró más de 3.900 retuits y 4.400 “me gusta”. El tiburón blanco está considerado especie amenazada según la NOM-059-SEMARNAT-2010, y está prohibido capturarlo o retenerlo, tal y como establece la NOM-029-PESCA-2007.

Ante las acusaciones de Arturo Islas, la empresa emitió este sábado un comunicado donde aseguró que el accidente, que tuvo lugar el pasado 9 de octubre, fue “totalmente extraordinario”.

“Se trató de un lamentable incidente, totalmente extraordinario, relacionado con un tiburón blanco que se mostró extrañamente agresivo, atacando una de las jaulas que utiliza nuestra empresa para la práctica del buceo en la Isla de Guadalupe el 9 de octubre de 2019”, explica la compañía.

Según detalla Nautílus, los tiburones blancos no suelen comportarse de forma violenta, y se trató del primer caso que sufren, en más de 16 años de experiencia. “A lo largo de 16 años de operaciones y experiencia de más de 50.000 inmersiones reguladas por la autoridad, nunca habíamos visto un comportamiento de ese tipo en los animales marinos de la zona”, indicó la empresa.

Según publicó MinutoUno, el comunicado indica además que el viaje se realizó con el acompañamiento de la observadora de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Beatriz Guadalupe Torres González, quien levantó acta del accidente y verificó que la embarcación cumple la normativa vigente. “La observadora de la CONANP realizó el Reporte de Incidente donde verificó que la embarcación de Nautilus cuenta con los permisos correspondientes para la conservación del tiburón blanco, así como con las autorizaciones de la Conanp y SEMARNAT”.

De acuerdo a la versión de la compañía, el activista actuó “de mala fe para generar desinformación y engañar a su audiencia”, ya que en el momento del accidente, se siguió el protocolo de actuación “y se liberó al tiburón lo más rápido que fue posible, siempre buscando evitar afectaciones a la vida tanto del animal como de los seres humanos que se encontraban en la jaula". Nautílus concluyó asegurando que sus jaulas “cumplen con todas las regulaciones y normas mexicanas”.