La Fiscalía Federal de Rafaela formalizó la investigación contra una mujer boliviana a quien se le atribuye haber actuado como “guía” o “puntera” de una camioneta de alta gama que en noviembre transportó 106 kilos de cocaína por la Ruta Nacional 34, a la altura de Ceres. Por ese hecho, fue detenido y se encuentra formalmente imputado el conductor del vehículo.
La mujer –identificada por sus iniciales como E.I.M.– fue detenida el lunes pasado en el Aeropuerto de Ezeiza, cuando intentaba embarcar hacia su país junto a su hija menor de edad y con 33 mil dólares en su equipaje, según indicó el portal fiscales.gob.ar.
En una audiencia realizada el miércoles pasado ante el juez federal de garantías del Distrito Rosario, Aurelio Cuello Murúa, los fiscales Jorge Onel y Pablo Micheletti le imputaron transporte de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas organizadas, en calidad de coautora.
EL magistrado dispuso su prisión preventiva por 120 días. Si bien la defensa solicitó el arresto domiciliario en función del interés superior del niño y en relación al cuidado de la hija menor de edad de la imputada, el juez rechazó el planteo y ordenó su alojamiento en una unidad del Servicio Penitenciario Federal que permita la permanencia junto a su hija.
Según la investigación, la mujer tuvo un rol central en la organización y ejecución del transporte de los casi 106 kilos de cocaína que fueron secuestrado el 30 de noviembre de 2025, cuando efectivos de Gendarmería interceptaro. a la altura de Ceres una Jeep Grand Cherokee que ocultaba 100 panes en compartimientos acondicionados en el paragolpes trasero y en los zócalos, y detuvieron a su conductor.
La fiscalía sostuvo que E.I.M. participó junto a J.B.M.B. (el conductor del vehículo) y a otra persona que se encuentra prófuga, en la logística del hecho, y que incluso gestionó, financió y materializó la compra del vehículo para el traslado del estupefaciente.
De acuerdo a la pesquisa, la camioneta fue comprada entre octubre y noviembre de 2025 en la provincia de Buenos Aires. La imputada contactó al vendedor a través de Mercado Libre y abonó en efectivo –unos 18.900 dólares, más una seña previa de 200.000 pesos— y luego gestionó, en un registro de propiedad automotor del partido bonaerense de Pilar, la inscripción del rodado a nombre del conductor J.B.M.B., con el objetivo de que la utilizara para el viaje que derivó en su detención.
Además, se le atribuyó haber acompañado el recorrido iniciado el 28 de noviembre desde el norte del país y haber actuado como “puntera”, es decir, guiando el trayecto.
La fiscalía destacó que la imputada utilizaba en un mismo dispositivo celular dos líneas telefónicas –aunque no registradas a su nombre– y su análisis permitió reconstruir desplazamientos coincidentes con los del conductor, con impactos en antenas y flujo de datos móviles que ubican a ambos en la zona de Ceres al momento del procedimiento.
También se acreditó que, pocas horas antes del secuestro de la droga, la mujer llegó en un Toyota Corolla de su propiedad a un hotel en Pinto, en Santiago del Estero, y se hospedó en una habitación contigua a la del conductor.
Al solicitar la prisión preventiva, los fiscales señalaron la “falta total de arraigo” de la imputada. Según los registros, tiene tres domicilios distintos al que aportó al momento de su detención y, de la información entregada por Migraciones, se pudieron constatar reiterados cruces fronterizos, ya que residiría en la localidad boliviana de Villazón.
“No sabemos dónde vive realmente, sin perjuicio de que denunció el domicilio de un primo en la villa 1-11-14” de Buenos Aires, alertaron los fiscales.
Sobre los posibles vínculos de la imputada con una red narcocriminal internacional, la fiscalía también recordó que la gran cantidad de cocaína incautada era transportada en ladrillos embalados con sellos negros con un delfín con la leyenda en inglés “premium quality, satisfaction guranteed” (calidad premium, satisfacción garantizada), quizás relacionados a organizaciones conocidas que operan en Bolivia y Perú.



