Los elevados costos de alquilar una vivienda en Rosario configuran un panorama complejo para las familias que, desde hace décadas, se enfrentan a un creciente proceso de “inquilinización” por el que resulta cada vez más difícil acceder a una vivienda propia. Durante los últimos 40 años, la cantidad de inquilinos se triplicó en la ciudad.

Así lo indicaron desde el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), en base a los datos de su último relevamiento de precios de alquileres en Rosario. El informe volvió a dar cuenta de que, a pesar del incremento en la oferta de viviendas para alquilar, el nivel de incremento de los precios sigue siendo elevado.

Celina Calore, economista del Ceso, explicó que “durante el primer semestre del año los precios de los alquileres se movieron casi en línea con la inflación general”, aunque con matices dependiendo del tipo de propiedad.

“Los monoambientes son los que más han crecido en términos de precio, con subas promedio de un 35% interanual en junio”, dijo Calore en diálogo con La Primera de la Tarde (Radio 2), y apuntó que esa cifra se ubicó por encima de la inflación general para el mismo período, que fue de 33%.

En ese sentido, apuntó: “Dependiendo del mes, los alquileres suben más o menos que la inflación, pero lo que vemos es que no hay una desaceleración en el ritmo de aumento de los precios a pesar de que se registra una mayor oferta de departamentos para alquiler”.

El relevamiento indica que los precios de oferta de los departamentos de un ambiente registraron un aumento interanual del 36%, mientras que los de dos ambientes subieron 29% y los de tres ambientes, 33%. Además, durante junio los monoambientes incrementaron su valor un 2,7% respecto de mayo y los departamentos de tres ambientes un 4,3%, mientras que los de dos ambientes se mantuvieron prácticamente sin cambios.

Este fenómeno, que se instaló tras la derogación de la Ley de Alquileres mediante el DNU 70/2023, generó una situación en la que el salario mínimo ya no alcanza para alquilar un monoambiente en Rosario, en donde el precio promedio ronda los $380.000.

“Los ingresos van quedando cada vez más atrás en relación con los aumentos de los alquileres”, remarcó la economista, y añadió: “Cada vez se les complica más a las familias rosarinas poder acceder a una vivienda que se ajuste a sus necesidades”.

A una situación idéntica se enfrentan los jubilados que perciben un haber mínimo de $473.000, monto que se va “prácticamente todo en el pago de un alquiler”. Esto, aclaró, sin contemplar otros costos asociados a la vivienda, como el pago de servicios y de las expensas, que pueden encarecer hasta un 16% el monto final.

Creciente “inquilinización”
 

De acuerdo con el Ceso, la cantidad de viviendas publicadas para alquiler aumentó un 72% en comparación con junio del año pasado, una expansión celebrada por propietarios e inmobiliarias luego de varios años de escasez de unidades. Sin embargo, el incremento de la oferta no se tradujo en una mejora equivalente para quienes buscan alquilar.

Estos factores son los que han generado que, actualmente, haya una “gran rotación del inquilino”. “Tras la derogación de la ley de Alquileres, el plazo mínimo de los contratos dejó de ser de tres años y pasó a ser –en general– de dos, y cuando llega la actualización a muchas familias no les queda otra opción más que mudarse”, planteó Calore.

“Hay un efecto de «inquilinización» en los rosarinos que se viene dando fuertemente en las últimas décadas”, definió, y precisó que “mientras que en 1980 el porcentaje de familias rosarinas que alquilaba era del 12%, hoy estamos hablando del 37% de las familias”.