Científicos brasileños y europeos lograron la aproximación facial forense más antigua de nuestra especie a partir del cráneo Irhoud 1, hallado en una mina de Marruecos en los 60. El resultado son dos imágenes: una científica en gris y otra hiperrealista con piel y cabello.
Los científicos reconstruyeron el aspecto de uno de los primeros humanos del mundo y el resultado es asombroso. U. hombre de piel oscura, cabello largo y negro, barba tupida, ojos hundidos, nariz ancha y labios carnosos. Es la representación más antigua conocida de Homo sapiens.
La imagen nació de un hallazgo casual. A principios de los años 60, un trabajador que extraía minerales en una mina de Jebel Irhoud, Marruecos, encontró un cráneo. El fósil recibió el nombre de Irhoud 1 y, en un primer momento, los especialistas consideraron que podía corresponder a una variante africana de neandertal de unos 40 mil años.
El cambio definitivo llegó en 2017. Dos estudios publicados en la revista especializada Nature reclasificaron los restos como Homo sapiens y establecieron una antigüedad de aproximadamente 315.000 años. Ese hallazgo conllevó una revisión drástica de la historia de la evolución humana, ya que demostró que somos al menos 100.000 años más antiguos de lo que se pensaba.
De fragmentos a rostro
El nuevo estudio, publicado el 13 de septiembre de 2026 en la revista Heritage, presenta una aproximación facial forense basada en un cráneo compuesto tridimensional obtenido de la capa 7 del yacimiento.
Los arqueólogos no contaban con un cráneo completo, sino en partes. Para resolverlo, trabajaron con un modelo compuesto que integra diferentes restos de la misma unidad estratigráfica. El fósil Irhoud 1 proporcionó gran parte de la caja craneana y la zona superior del rostro. Una mandíbula perteneciente a Irhoud 11 y fragmentos de otros especímenes permitieron completar las estructuras faltantes.
Investigadores internacionales han logrado recrear digitalmente la apariencia física del espécimen de Homo sapiens más antiguo conocido hasta la fecha. El estudio utiliza restos fósiles de 315.000 años de antigüedad descubiertos en Jebel Irhoud, Marruecos, para reconstruir un pic.twitter.com/6tONYv6bt0— Crónica de Arqueología (@ivandiazsm) September 28, 2026
Combinando escaneos, fotografías y grabaciones de video del fragmento, con fósiles de mandíbula y dientes desenterrados en las cercanías, los investigadores crearon un modelo 3D detallado. Luego utilizaron una plantilla anatómica humana moderna, adaptándola digitalmente para que coincidiera con la forma del fósil antes de agregar capas estimadas de músculos, grasa y piel.
Dos caras, ciencia y arte
El proceso produjo dos versiones del rostro. La primera es una reconstrucción científica simplificada en escala de grises, que resalta la anatomía subyacente del cráneo y muestra de manera directa la relación entre las facciones y la estructura ósea. La segunda es un retrato a color de gran realismo, con piel, cabello y barba, que ofrece al público una visión impactante de uno de los primeros ancestros conocidos de la humanidad.
El estudio fue dirigido por el experto en reconstrucción 3D Cícero Moraes, radicado en Brasil, junto a investigadores de la Universidad de Flinders, la Universidad de Pavía, la Universidad de Lodz y la Universiti Sains Malaysia. Los propios autores aclararon que la versión realista implicó cierto grado de licencia artística. Características como el color de la piel, la iluminación, el peinado y el vello facial no se pueden determinar a partir de los propios restos fósiles, sino que se basan en investigaciones antropológicas sobre poblaciones antiguas y modernas del norte de África.
También advirtieron que los modelos digitales no muestran con exactitud el aspecto de cada individuo, ya que es probable que los fragmentos utilizados para completar la reconstrucción pertenecieran a varias personas diferentes de la misma población.
Lo que sí queda es la certeza: hace 315.000 años, en lo que hoy es Marruecos, ya había humanos con rostros sorprendentemente parecidos al nuestro.



