La crisis migratoria que atraviesa la ciudad española de Ceuta continúa agravándose. Las autoridades informaron que ya son 88 los muertos vinculados a la masiva llegada de migrantes desde Marruecos, mientras que el gobierno marroquí rompió el silencio tres días después del inicio de la emergencia y atribuyó el episodio a una combinación de "factores superpuestos".
En un comunicado oficial, el ministerio del Interior de Marruecos confirmó la recuperación de 11 cadáveres en sus aguas territoriales, uno de ellos tras caer desde una zona rocosa cercana a Ceuta y otros diez por ahogamiento. Esas víctimas se suman a los 88 cuerpos que permanecen en la morgue improvisada del antiguo hospital militar de la ciudad española.
El gobierno marroquí aseguró que continúa verificando junto con España la identidad y nacionalidad de los fallecidos y sostuvo que seguirá siendo "un socio fiable y responsable" en la lucha contra la migración irregular y la trata de personas.
En el mismo comunicado, Rabat atribuyó la crisis a una conjunción de "factores superpuestos", entre ellos la difusión de información engañosa en redes sociales, la acción de redes de tráfico de personas y las interpretaciones erróneas sobre un reciente fallo judicial español que alimentó la idea de que era posible ingresar al territorio europeo sin consecuencias legales.
España endureció los controles
Mientras tanto, España completó la instalación de una barrera marítima flotante frente a la playa de Tarajal para impedir nuevos cruces irregulares desde Marruecos.
La estructura comenzó a funcionar después de que más de 50.000 migrantes intentaran ingresar a Ceuta por tierra y por mar, en la mayor oleada migratoria registrada en la historia reciente del enclave español.
Las autoridades españolas informaron que más de 48.000 personas ya fueron devueltas a Marruecos y las deportaciones continuaron durante el fin de semana.
Aunque el flujo migratorio disminuyó, efectivos de la Policía y del Ejército permanecen desplegados en distintos sectores de la ciudad para identificar a los migrantes que aún permanecen en Ceuta e iniciar los procedimientos de expulsión.
Según el representante del Gobierno español en la ciudad, Miguel Ángel Pérez, además de las víctimas fatales, más de mil personas recibieron atención sanitaria desde el comienzo de la emergencia.
Una tragedia marcada por los ahogamientos y el hacinamiento
Las autoridades indicaron que muchos migrantes murieron ahogados mientras intentaban alcanzar la costa española, mientras que otros fallecieron aplastados durante los intentos por superar el rompeolas y la valla fronteriza.
La presión sobre los servicios forenses también aumentó en los últimos días. Algunos de los cuerpos recuperados corresponden a víctimas de esta crisis, mientras que otros habían fallecido en intentos anteriores de cruzar hacia Ceuta y fueron encontrados semanas después.
Del lado marroquí, decenas de familias continúan buscando noticias de familiares desaparecidos. En la ciudad de Castillejos, muchas personas permanecen junto a la frontera mostrando fotografías de sus hijos y hermanos a quienes regresan desde Ceuta, mientras otras revisan listas de fallecidos y desaparecidos con la esperanza de obtener alguna información.
La crisis también reabrió el debate dentro de la Unión Europea sobre el control de las fronteras exteriores del bloque. En ese marco, 22 países miembros reclamaron una respuesta coordinada para reforzar la seguridad fronteriza, mientras continúan las gestiones diplomáticas entre España y Marruecos.



