Ante la inminente llegada del invierno y el descenso de las temperaturas, este miércoles por la noche el colectivo solidario para personas en situación de calle volverá a recorrer la ciudad para brindar refugio, comida caliente y un espacio seguro para dormir a quienes no tienen dónde. Y lo hace preparado para una demanda que, en un año, creció un 60 por ciento. De hecho, desde la Municipalidad ampliarán el mes que viene el refugio Grandoli, de Esmeralda 3549 para sumar 60 plazas.
En diálogo con Radio 2, el subsecretario de Abordaje Integral de la Municipalidad de Rosario, Gabriel Pereyra, explicó el complejo panorama que atraviesan las dependencias estatales. Según detalló a partir de las estadísticas oficiales, el incremento se refleja tanto en las comunicaciones telefónicas como en las presentaciones espontáneas de los ciudadanos que piden ayuda. "Nosotros venimos midiendo en relación al inicio de este operativo invierno y notamos claramente unos aumentos de los indicadores principales", remarcó Pereyra.
Durante el último mes, el Sistema Único de Atención (Sua) para reportar a personas que duermen a la intemperie recibió 1.500 llamados. A su vez, unas 600 personas se acercaron por sus propios medios a la secretaría para solicitar algún tipo de contención.
Ante este escenario, la disponibilidad de camas para pasar la noche se encuentra en un nivel crítico. Los paradores se encuentran con una ocupación que ronda "entre un 90 y un 95 por ciento", indicó el subsecretario. Para paliar esta falta de espacio, las autoridades tienen pensado "inaugurar un ala más en Grandoli" para mediados de julio, lo que permitirá sumar aproximadamente unas 60 plazas.
Jubilados que buscan ahorrar
Más allá de la gente sin techo, la crisis sumó a un nuevo grupo demográfico a las filas de la asistencia alimentaria. Pereyra advirtió que la solicitud de raciones "viene en un aumento progresivo y ya no son solamente personas en situación de calle".
Durante una recorrida conjunta por la plaza Montenegro, los equipos notaron la presencia de ciudadanos con residencia fija. Al respecto, el funcionario graficó el contexto: "Se acercan personas que claramente tienen un hábitat, tienen un domicilio prefijado, principalmente adultos mayores" que acuden a buscar asistencia porque de esa manera “se ahorran la comida de la noche”.



