“Me da orgullo que los Juegos Suramericanos 2026 sean en mi provincia”, dice Emilia, una gimnasta oriunda de Rafaela. Jeremy acaba de llegar desde Paraguay y asegura que va a estar en la pelea por las medallas en patinaje de velocidad. El ecuatoriano Santiago Choez, que es clavadista, se tiene más fe aún: “Voy por la de oro”, le dice a Rosario3 y fundamenta su optimismo: “Ya fui finalista en el Mundial Juvenil”.
Los tres deportistas tienen la misma edad, 17 años, y llegaron este jueves a la mañana a la Villa Olímpica, el complejo de cinco torres de departamentos ubicado en el ex Batallón 121, frente al Museo del Deporte, vestidos con la ropa de sus delegaciones. Arrastran sus valijas en busca del edificio que les corresponde.
Son apenas tres de los más de 4.000 deportistas de 15 países que participarán de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 en tres ciudades: Rosario, la capital provincial y Rafaela.
A algunos países con equipos amplios, como Argentina y Brasil, les toca un edificio entero. Otros comparten, por ejemplo Chile y Uruguay. En la calle principal del complejo no se mezclan aún. Pero en el comedor, donde este jueves ya desayunaron 150 deportistas. Conocer gente, dicen los deportistas, es una de las gracias de los Juegos.
Santiago acaba de pasar el control de seguridad para acceder al área residencial de la Villa Olímpica, donde los Juegos Suramericanos parecen haber empezado con el arribo de las delegaciones. Gustavo Velázquez, coordinador de la Dirección de Seguridad de Eventos Masivos de la provincia, llega justo a tiempo con los detectores de metales que les entrega al personal apostado en el lugar.
Los ecuatorianos aterrizaron a la madrugada en Ezeiza y desde allí se trasladaron por tierra hasta Rosario. La llanura del paisaje los sorprendió y, si bien primero les gustó, finalmente los cansó: extrañan ya las curvas y contracurvas de los caminos andinos de su país.
Por el otro lado, desde avenida Ayacucho vienen las chicas del equipo femenino de gimnasia artística de Argentina, que se paran y se sorprenden frente a la estructura del Museo del Deporte, que después de mucho tiempo recuperó su pantalla gigante. Por ahora, repite un video promocional de los Juegos Suramericanos 2026 en el que se ve a la mascota oficial, Capi, y los distintos escenarios.
El comedor está justo enfrente. Tiene capacidad para 500 personas, por lo cual no podrá atender a la vez a los 900 deportistas que se espera que cenen este jueves a la noche allí ni a los 1.400 que, estiman, se alojarán en el predio una vez que empiecen las competencias.
El servicio es de self service para las cuatro comidas: desayuno, almuerzo, merienda y cena. Está a cargo de General Food, una empresa con base en Rosario que se especializa en brindar soluciones de alimentación para empresas e industrias. En este caso hay requerimientos especiales: un encargado explica a Rosario3 que, entre otras cosas, deben tener siempre a disposición de los deportistas cuatro proteínas distintas, además de hidratos y 15 opciones de salad bar. Empezaron a trabajar el lunes, con la llegada de directores de delegación y capitanes de equipos que se anticiparon a sus respectivas delegaciones.
Los edificios tienen locales, entre ellos lavanderías, y sobresale, en el edificio de Colombia, una oficina de control antidoping. El gimnasio también ya está habilitado y el personal que trabaja allí cuenta que ya recibieron a competidores, que fueron a utilizar, más que nada, los aparatos de evaluación y control, por ejemplo de fuerza y peso.
Trabajo contrarreloj
El movimiento que empieza a tener la Villa Olímpica, aunque aún hay operarios trabajando y detalles inconclusos como los jardines, genera la impresión de que los Juegos, allí, están en marcha. Es diferente de lo que pasa en los escenarios donde se desarrollará la actividad deportiva. Rosario tendrá 20, distribuidos en seis clústers. En el centro acuático, el imponente Arena del predio ferial y el nuevo gimnasio construido en la zona del Estadio Municipal —los tres bautizados con el nombre “Invencible”— se trabaja contrarreloj para llegar al domingo, día de inicio de las competencias.
Donde más se nota el frenesí, este jueves a la mañana, es en el centro acuático. Es que, mientras trabajan en los últimos aprontes, esperan la llegada de una delegación de Odesur (Organización Deportiva Suramericana), encabezada por su presidente, el argentino Mario Moccia.
En los alrededores, decenas de obreros terminan de poner a punto el entorno de calles y veredas. Como en la Villa Olímpica y parte del parque Independencia, donde se renovaron los senderos para los caminantes, hay demasiada tierra: no llegaron a colocar el césped, una muestra de que todo se hizo con el tiempo justo.
Adentro, se terminan de poner a punto las dos piscinas: la de natación y la de saltos ornamentales, que tiene un trampolín de diez metros de altura. Está todo tan flamante que se siente en todo el complejo olor a auto nuevo.
En la pileta olímpica, que tiene 50 metros de largo y tres de profundidad, dos operarios de la empresa santafesina Culzoni, que estuvo a cargo del sistema hidráulico del centro acuático, pasan el barrefondo y se ve que lo hacen bien, porque el agua luce impecable. El control de la temperatura es otra cuestión vital: debe llegar a 25 grados y este jueves ronda los 22.
En la otra piscina, de 25 metros de largo y cinco de profundidad, empleados de la empresa española Bornan Sports instalan sus sistemas. La firma tendrá a su cargo tareas fundamentales para los Juegos, entre ellas controlar y distribuir instantáneamente los tiempos, puntuaciones, marcas y clasificaciones de las 60 disciplinas en competencia. Para eso, conecta los datos de pista y campo directamente con los jueces, las pantallas de los estadios, las transmisiones de televisión y las plataformas web para las audiencias globales.
Son más de cien los trabajadores de esta firma que llegaron el lunes desde Madrid a Rosario y, en realidad, se distribuyen en todos los escenarios de las competencias. Dos de ellos comentan que les parece hermosa la ciudad y parecen disfrutar de lo que están haciendo.
Los encargados locales de la piscina se ven más estresados: todavía hay cosas que limpiar, ordenar, acomodar y terminar para que el domingo todo esté listo para las competencias. Y lamentan que no se haya llegado a tiempo para tener listo el espacio de entrenamiento del complejo.
Estadio Arena
Pero no es allí sino en el Estadio Arena del parque Independencia y en los espacios del predio ferial que se usarán para las competencias donde parecen estar más justos. Afuera del predio, aún hay decenas de packs de baldosas que quedaron sin colocar. Dentro, en la zona donde se montaron las canchas de beach vóley, terminaron las tribunas, pero aún esperan ser puestas las butacas, que están tiradas de manera desordenada entre lo que era la pista central de la Sociedad Rural y los galpones. Mientras, empleados del Hospital Italiano montan lo que será el espacio de atención médica. Llevan insumos como alcohol, algodón, vendas, desfibriladores y tensiómetros.
En el estadio cubierto, de una magnitud sorprendente, hay dos naves: una pequeña, para entrenamiento, y una grande, donde se desarrollarán las competencias de gimnasia artística. Sofía y Jorge, dos estudiantes de Educación Física que se anotaron como voluntarios, llevan cosas de acá para allá y se muestran emocionados por lo que están por vivir. “Me gusta el deporte y este es un evento único, me encanta ser parte”, comenta ella.
Son dos de los 2.400 voluntarios que trabajarán en Rosario y de los 4.400 que tendrá la organización en las tres ciudades sede.
Los encargados del espacio lo viven también con entusiasmo, pero los invade la ansiedad. Es que todavía no llegaron los aparatos y saben que si hay algo que no sobra es tiempo. “Nos dijeron que vienen hoy. Si es necesario vamos a trabajar durante la noche para acomodar todo”, dicen.
Los que sí dicen que tienen todo listo son los trabajadores de Congress Rental, la empresa local que está a cargo de los sistemas de luces y sonido de todos los escenarios de los Juegos Suramericanos.
En el entorno del estadio los operarios siguen con los detalles, con la certeza de que algunos quedarán pendientes. De hecho, el obrador sigue montado en el lugar. Un funcionario de la provincia explicó que la empresa concesionaria decidió mantenerlo porque en realidad es desde donde se comandan los trabajos de todo el parque Independencia, que continuarán luego de los Juegos.
“Para los Panamericanos Junior de 2029 sí que va a estar todo”, bromea alguien, que se tiene que correr para que no lo atropelle el camión al servicio de la Municipalidad que barre el acceso al Arena, lleno de polvo después de tanta obra.
El Invencible Rosario y el patinódromo, dos espacios pegados al Estadio Municipal, parecen haber llegado con mayor margen. Dan ganas de quedarse de lo lindos que están.
Los voluntarios
Mientras tanto, en el hipódromo, un funcionario de la Secretaría de Deportes de la Municipalidad les explica a decenas de voluntarios cómo van a ser sus tareas, con un primer reto a los que llegan cuando la charla ya está comenzada: “Lo primero de todo es la puntualidad”.
Después los lleva rumbo al bulevar Oroño, donde ya están montados los escenarios, la Capiplaza y se terminan las estructuras del fan fest. En el camino, dos de ellos, Nehuén y Magda, cuentan que casi todos los voluntarios son estudiantes de Educación Física y que, en particular, ellos se sumaron para conocer deportes nuevos, gente y también desarrollar un aprendizaje en el trato con otras personas.
Alrededor, en tanto, todo está vacío, sin movimiento de autos y casi sin personas, salvo los obreros que trabajan en los nuevos senderos. Hasta el local de comidas rápidas ubicado junto al hipódromo se quedó momentáneamente sin clientes. Como si fuera la calma chicha previa al estallido. Finalmente, algo histórico para la ciudad está por pasar allí.



