El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reúne de emergencia este sábado para abordar la crítica situación en Medio Oriente, tras los ataques coordinados de Israel y Estados Unidos contra territorio iraní y la posterior represalia de Teherán en varios países en simultáneo.
La sesión se produce en un clima de extrema tensión diplomática, y mientras Estados Unidos, uno de los actores directos en el conflicto, posee una de las cinco bancas con derecho a veto. Esto genera incertidumbre sobre la posibilidad de alcanzar una resolución vinculante que detenga las hostilidades.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, lanzó una advertencia ante lo que considera una amenaza directa a la estabilidad global.
El jefe de Naciones Unidas exigió el "cese inmediato de todas las hostilidades" para evitar una guerra regional a gran escala.
"La situación actual pone en riesgo la paz y la seguridad internacionales", afirmó tras condenar tanto la ofensiva inicial como la respuesta militar iraní.
El diplomático insistió en la necesidad de una "desescalada urgente" para proteger a la población civil y evitar que el conflicto se torne irreversible.
"El mundo no puede permitirse otra guerra de estas proporciones", subrayó el secretario general en un comunicado oficial previo al encuentro del Consejo.



