La crisis que afecta a la industria del neumático en Argentina sumó un nuevo golpe con el cierre definitivo de la planta que la multinacional estadounidense Cabot Corporation tenía en Campana. La empresa, dedicada a la producción de negro de humo, ya comenzó con las tareas de desmantelamiento de la histórica fábrica inaugurada en 1962.

La medida implica la pérdida de unos 150 puestos de trabajo directos y genera fuerte preocupación en el corredor industrial Zárate-Campana, una de las regiones fabriles más importantes del país.

La planta había sido la primera instalación que Cabot abrió en América Latina y durante décadas abasteció a compañías vinculadas a la fabricación de neumáticos, caucho y plásticos. Allí se producía negro de humo, un derivado petroquímico clave para reforzar el caucho utilizado en cubiertas y otros productos industriales.

En sus años de mayor actividad, la empresa llegó a producir cerca de 85 mil toneladas anuales y tenía entre sus principales clientes a FATE, Bridgestone y Pirelli. Pero el escenario cambió de manera drástica en los últimos meses: el cierre de FATE y la reducción de operaciones en otras fábricas provocaron una fuerte caída en la demanda y aceleraron la crisis del sector.

Según trascendió, la compañía ya informó oficialmente a representantes gremiales sobre el cierre y el avance del desmantelamiento de la planta. La noticia generó preocupación en Campana, donde la fábrica era considerada uno de los emblemas históricos de la actividad industrial local.

El impacto no alcanzará solamente a los trabajadores directos. También podrían verse afectados contratistas, proveedores y distintos servicios vinculados al funcionamiento de la empresa.

La apertura de importaciones y la caída del consumo interno aparecen como las principales causas del cierre de Cabot.
La apertura de importaciones y la caída del consumo interno aparecen como las principales causas del cierre de Cabot.

Dentro del sector aseguran que la situación comenzó a agravarse durante 2025 como consecuencia del crecimiento de las importaciones y la caída del consumo interno. Los fabricantes nacionales perdieron competitividad frente a neumáticos importados, principalmente provenientes de Asia, cuyos precios resultan considerablemente más bajos.

Ese contexto derivó en una combinación de reducción de producción, suspensiones de personal, conflictos gremiales y cierres de plantas. El caso más resonante fue el de FATE, que bajó sus persianas en febrero y dejó a cerca de 920 trabajadores sin empleo.

Desde SUTNA sostienen que el deterioro de la actividad responde directamente a la apertura comercial y a la pérdida de competitividad de la industria nacional.

El cierre de Cabot se suma además a otros procesos de ajuste y retracción en empresas petroquímicas, siderúrgicas y manufactureras del cordón industrial Zárate-Campana, donde distintos sectores sindicales ya advierten sobre un proceso de desindustrialización en la región.