A cuatro años de la implementación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable –también conocida como de Etiquetado Frontal–, el paisaje de las góndolas argentinas ha transformado definitivamente la conducta de los consumidores. La presencia de los sellos negros ya no es solo una advertencia visual, sino un motor de cambio en la decisión de compra.

Así lo revela la primera Encuesta de Consumo Responsable, realizada por el Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social (Cenarsecs) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Los datos, que publica Perfil, arrojan cifras contundentes sobre la efectividad del sistema: un 97% de los encuestados afirma notar los octógonos en los envases, mientras que el 94,5% asegura comprender perfectamente su significado. Esta claridad informativa ha provocado que el 61% de la población redujera o abandonara el consumo de ciertos alimentos y bebidas tras advertir los excesos de azúcares, grasas o sodio.

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Un cambio transversal que rompe el mito generacional

Uno de los hallazgos más disruptivos del relevamiento, realizado entre noviembre y diciembre de 2025, es que la preocupación por una alimentación saludable no es exclusividad de los jóvenes. El estudio demuestra que el impacto es homogéneo en todas las edades, lo que sugiere un cambio cultural profundo y transversal en la sociedad argentina.

Julián D’Angelo, director del centro de la UBA que encabezó el estudio, explicó que "el consumo deja de ser un acto meramente automático para convertirse en una decisión más reflexiva". Según el experto, el consumidor actual ajusta sus elecciones comparando alternativas y priorizando atributos vinculados a la salud por sobre la fidelidad a las marcas tradicionales.

Radiografía del consumo: clase social y barreras digitales

 

El análisis por niveles socioeconómicos permite identificar matices interesantes en la reacción del mercado:

  • Clase media: es el sector que lidera el cambio de hábitos, representando el 64% de ese grupo que dejó de comprar o reemplazó productos con sellos.
  • Impacto general: el 79% de los argentinos realizó algún tipo de modificación en su conducta de compra a raíz de la ley.

Sin embargo, el informe también detecta deudas pendientes, especialmente en el comercio electrónico. Más del 38% de los consumidores identificó la falta de información como el principal obstáculo para realizar compras sustentables de forma online. Existe una demanda creciente por conocer no solo los nutrientes, sino también el origen del producto y el impacto ambiental de su cadena de producción.

Este relevamiento federal, que combinó encuestas presenciales y digitales, confirma que la transparencia informativa es hoy un valor innegociable para el ciudadano argentino, quien utiliza los octógonos como una herramienta de empoderamiento frente a las opciones de la industria alimentaria.