Brenda Mena es una joven de 32 años ciega, que patina desde los cuatro años. En las últimas semanas, su inspiradora historia tomó repercusión en Rosario ya que se encuentra impulsando una fuerte campaña en redes sociales con dos objetivos claros. Por un lado, cumplir el anhelo de representar al club Rosario Central en su disciplina; y por el otro, lograr que el reconocido cantante Abel Pintos vea una coreografía suya patinando al ritmo de uno de sus temas.
La deportista contó detalles, en contacto con Radiópolis (Radio 2) de su vínculo con la disciplina y cómo vive su pasión en el día a día. "Soy una soñadora constante y en realidad mi sueño principal siempre fue patinar para Rosario Central", destacó Brenda, quien remarcó que a lo largo de su vida tuvo idas y vueltas con las pistas, pero que en este año finalmente se le abrieron nuevas posibilidades para mostrar su talento.
Hace unos días, la joven participó de una exhibición de patín artístico en la que eligió realizar su rutina con la canción Espejo, interpretada por Abel Pintos. A partir de ese momento, inició una movida en su cuenta de Instagram (@brenmena16) para que el artista conozca su trabajo. "La idea siempre fue que, ya que habíamos elegido la canción Espejo, Abel pudiera verlo. Patinar frente a él sería muchísimo y realmente con que él lo vea y sepa esta historia, ya para mí sería cumplir otro sueño más", expresó con emoción.
Una pasión sin barreras
Al ser consultada sobre los desafíos de practicar este deporte con su condición visual, Brenda contó que se maneja de forma convencional. "Yo lo hago desde los cuatro años con idas y vueltas, por supuesto, pero siempre lo hice de una manera entre comillas convencional, porque siempre se me dio esa oportunidad", relató.
Aunque reconoció que existen adaptaciones para los deportes, ella prefiere mantener su estilo original. "Difícil no es. Quizás, por supuesto, para quien ve, para quien nunca se subió a los patines también. A veces pasa que las nenas del club en los ensayos generales han intentado cerrar los ojos para ver si podían o no patinar. Desde ese punto de vista creo que puede ser difícil, pero mediante mi crianza y la ayuda que siempre tuve por parte de los profesores, para mí no es difícil, todo lo contrario, sino que es una libertad que se siente arriba de las ruedas", cerró la patinadora.



