Ante el pronóstico de lluvias intensas y la llegada del fenómeno de El Niño a la provincia de Santa Fe, el ingeniero en recursos hídricos Gustavo Villauría dialogó con el programa Radiópolis (Radio 2) para evaluar el impacto que tendrá en Rosario y la región. El especialista llevó tranquilidad respecto a la altura del río Paraná, pero advirtió que la atención debe centrarse en los anegamientos urbanos provocados por tormentas cortas y de alta intensidad.

Este miércoles, las recientes precipitaciones generaron complicaciones en calles de Pérez, a raíz de movimientos de tierra en el parque industrial que afectaron el escurrimiento, y reavivaron la preocupación en zonas históricamente vulnerables de Rosario, como Empalme Graneros y el entorno del arroyo Ludueña.

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Sin embargo, sobre el nivel del río principal de la región, Villauría fue tajante: “Estamos muy lejos de los valores de alerta o de valores de mucho más de evacuación”.

Resultados del pronóstico Hidrométrico del río Paraná en el tramo argentino, elaborado por la Subsecretaría de Recursos Hídricos, la Secretaría de Obras Hidráulicas y el Instituto Nacional del Agua (INA), indican una tendencia en ascenso. En Rosario, la altura actual es de 3,13 metros (por encima de la media histórica de octubre que es de 2,53 metros). Y, se espera para el 13 de octubre una estimación central de 3,07 metros (rango proyectado entre 2,80 y 3,40 metros) y para el 20 de octubre unos 3,41 metros (máximo previsto de 3,70 metros; nivel de alerta en 5,00 metros).

El consultor, egresado de la Universidad Nacional de Rosario, explicó que el Paraná apenas está recuperándose de un largo período de bajante extraordinaria que comenzó en 2018. Según detalló en su análisis, como se trata de una cuenca muy grande, “se mueve lentamente y no pasa de sequía a inundación rápidamente, sino que le lleva un par de años esta situación”.

De esta forma, el especialista desestimó las versiones alarmistas que circulan en redes sociales sobre un inminente desborde hacia los centros urbanos.

Tormentas intensas e infraestructura al límite

El verdadero desafío que plantea el fenómeno climático radica en la agresividad de las precipitaciones a nivel local. “El escenario de El Niño nos da eventos de tormentas muy intensas, no tanto de lluvia, pero sí eventos de poca duración y alta intensidad, como los que tuvimos los últimos días”, advirtió el ingeniero.

Esta clase de precipitaciones pone a prueba un sistema de desagües que suele verse sometido a estrés, en parte, por el desordenado crecimiento urbano de los últimos años que impermeabilizó el suelo. A esto se suma que las obras de canalización existentes “están previstas para años normales”, por lo que puentes y alcantarillas pueden resultar insuficientes para soportar estas descargas extraordinarias, más aún si están tapados con basura o ramas caídas por los fuertes vientos.

Desfinanciamiento y recomendaciones a la población

Durante la entrevista, Villauría también expuso su preocupación por la actualidad del Instituto Nacional del Agua (INA), el organismo público dedicado al monitoreo hídrico. El experto señaló que la entidad se ha descentralizado y el nivel nacional “ha quedado desfinanciado y con pocos integrantes en su equipo”, lo que dificulta contar con los elementos necesarios para elaborar pronósticos a largo plazo más certeros.

Frente a este complejo panorama, el especialista brindó consejos fundamentales a los vecinos. Insistió en mantener las canaletas limpias, subir a las veredas las ramas caídas para que no tapen los sumideros y evitar sacar los residuos durante las horas de alerta meteorológica. Finalmente, remarcó un peligro sanitario derivado del exceso de humedad: “Hay una correlación directa entre el dengue y el niño”, por lo que instó a tomar precauciones urgentes en todas las viviendas para evitar la proliferación de mosquitos.