La empresa argentina de termos Lumilagro, que el ministro de Economía Luis Caputo destacó como ejemplo de reconversión, anunció la contratación de 60 nuevos empleados y la apertura de 15 locales en todo el país. Esto luego de la polémica que se generó a partir de la decisión de la firma de comenzar a importar productos desde China, razón por la cual desactivó la producción de su planta de Tortuguitas y desvinculó a más de 170 personas, entre despidos y retiros voluntarios.
Martín Nadler, director ejecutivo de la compañía fundada hace más de 85 años, contó que prevén inaugurar 15 locales en todo el país como resultado del crecimiento sostenido de la empresa tras el lanzamiento del Termo Pampa, similar al famoso Stanley, pero más barato.
“Gracias al récord de ventas que tuvimos en los últimos meses a partir del nuevo Termo Pampa, que se consolidó como el mejor del mercado y el único diseñado especialmente para tomar mate, anunciamos el plan de contratación de 60 nuevos empleados”, sostuvo Nadler, cuarta generación de la familia fundadora.
“Con el nuevo modelo tenemos un mejor termo, a mejor precio, que generó un récord de ventas y eso nos permitió generar más trabajo”, afirmó. Los nuevos puestos serán en áreas de atención al cliente, logística de distribución y operación de los nuevos locales.
Para finales de este año, la empresa prevé abrir tiendas propias en Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Salta. La búsqueda para los primeros empleados –destinados al local que abrirá próximamente en el Shopping OH! de Recoleta– ya fue publicada a través de las redes sociales de la marca.
Nadler precisó que “se trata de la primera etapa de un plan de expansión más amplio, que incluye la venta de nuevos productos, mayor presencia en todas las ciudades del país y la consolidación de nuestras ventas en el exterior”.
Aunque la fábrica continúa en manos de la compañía, ya no está activa. La firma contó que importar desde Asia le resulta 35% más barato en costos que fabricar localmente. Así fue que dejó de fabricar sus clásicos termos de vidrio en la Argentina después de 83 años. Hoy, importa las ampollas de vidrio desde India y Vietnam, y trae los termos de acero inoxidable desde China.
Repercusión política
El caso de Lumilagro y su reconversión generó una alta repercusión mediática que rápidamente escaló al plano político y económico. Funcionarios nacionales empezaron a citarlo como un ejemplo de empresas que se adaptaron a la competencia importada.
Durante una exposición en el Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el ministro de Economía Luis Caputo utilizó el caso de Lumilagro para contrastarlo con otras compañías afectadas por la apertura comercial. “Hay empresarios que toman una actitud y otros que toman otra”, afirmó Caputo. Luego mencionó el caso de la fabricante de neumáticos Fate y agregó: “Uno dijo «si no puedo cazar en el zoológico, cierro»”.
Inmediatamente después, el ministro contrapuso el caso de Lumilagro. “Lo mismo podía haber dicho Lumilagro, «entran los termos Stanley, cierro mañana», pero no, hoy tiene un producto mejor, más barato, exporta y tiene récord de ventas”, sostuvo.
Según Caputo, la empresa aprovechó el nuevo escenario comercial para ampliar mercados. “Lumilagro está aprovechando la apertura porque eso le da escala, ahora en vez de tener 48 millones de potenciales compradores tiene 8000 millones, dice puedo exportar, pum para arriba”, afirmó el titular del Palacio de Hacienda.
El presidente Javier Milei también mencionó públicamente a la empresa durante su exposición en la Expo EFI. Allí utilizó el caso para respaldar la idea de adaptación empresaria frente a la apertura económica. “Los que no se adaptan, quiebran, Lumilagro dio la pelea y le está yendo bárbaro, va a depender mucho de los empresarios”, afirmó Milei.



