Europa, la luna helada de Júpiter, es el lugar más prometedor para encontrar vida fuera de la Tierra. Bajo su superficie blanca y agrietada se esconde un océano global con más del doble de agua que todos los océanos terrestres juntos. Para ir a buscarlo, la sonda Europa Clipper de la Nasa ya está en camino, con 49 sobrevuelos cercanos previstos para detectar columnas de agua, zonas cálidas y rastros químicos de ese mar oculto.
La gran esperanza era simple: si el agua del océano profundo logra subir por fracturas del hielo y acumularse en depósitos poco profundos, Clipper podría analizarla desde la órbita sin necesidad de perforar kilómetros de hielo. Un nuevo estudio sugiere que esa esperanza podría ser una ilusión.
La investigación, dirigida por el científico planetario Lujendra Ojha, de la Universidad de Rutgers, y publicada el 23 de julio en la revista Nature Astronomy, concluye que la capa de hielo de Europa actúa como una barrera mucho más formidable de lo que se creía.
NASA's groundbreaking Europa mission might find life. That’s the hope. Here is the intended mission simulation.
NASA's Europa mission (the Europa Clipper) journey to Jupiter's mysterious icy moon, Europa, some scientists believe a vast, salty ocean lies hidden beneath its frozen… pic.twitter.com/JLDDOYqNlM— Brian Roemmele (@BrianRoemmele) November 26, 2025
"Hay una capa de hielo, hay agua debajo, y existe toda esta especulación sobre cómo esa agua puede venir de las profundidades y llegar hasta la superficie sin congelarse en el camino. Eso es precisamente lo que creemos haber refutado", explicó Ojha.
Para probarlo, su equipo creó simulaciones informáticas que modelan la física real del agua ascendiendo por grietas. A diferencia de modelos anteriores que asumían un flujo suave y constante, el nuevo trabajo muestra un recorrido caótico y turbulento. "Se moverá de izquierda a derecha, de arriba abajo y tendrá un movimiento giratorio. Y cuando eso ocurra, el agua líquida se enfriará muy, muy rápido al acercarse a la superficie", detalló el investigador.
Al chocar contra las gélidas paredes de las fracturas, el agua pierde calor de forma abrupta y entra en un estado de superenfriamiento: permanece líquida por debajo de su punto de congelación. Ese proceso desencadena la formación de diminutos cristales de hielo fangoso conocidos como hielo frazil, que se acumulan y tapan el conducto en cuestión de horas. Según las simulaciones, para que el agua del océano llegara a profundidades someras sin congelarse por completo, las fracturas tendrían que ser "irrealmente largas o aparecer en gran número".
El hallazgo obliga a recalibrar lo que buscarán dos misiones históricas: Europa Clipper, que llegará a Júpiter en abril de 2030, y JUICE (Jupiter Icy Moons Explorer) de la Agencia Espacial Europea, que arribará en julio de 2031 para estudiar a Europa, Ganímedes y Calisto.
Si ambas naves detectan charcos líquidos poco profundos, el estudio sugiere que no serían ventanas directas al océano profundo, sino producto de derretimiento localizado dentro de la propia capa de hielo.
No significa que Europa no sea habitable, sino que será más difícil comprobarlo. Como resumió Ojha: "Esto ayuda a las futuras misiones a interpretar lo que encuentren y a comprender mejor dónde buscar señales de habitabilidad". El océano está ahí. La pregunta ya no es solo si tiene indicios de vida, sino si nos dejará verlos.



