En apenas una década, los investigadores del Instituto de Salud Socioambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) registraron un aumento de 2,4 veces en la cantidad de abortos espontáneos en mujeres de nueve localidades de la región, todas atravesadas por la actividad agrícola y las fumigaciones con agroquímicos.
El grupo que depende de la Facultad de Ciencias Médicas local publicó su último trabajo en la Revista de Salud Pública de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
La muestra incluyó a 6.497 mujeres de entre 18 y 70 años, quienes reportaron sus antecedentes de abortos espontáneos e hipotiroidismo durante el período 2008-2018.
En los relevamientos de los Campamentos Sanitarios, se registraron 2.87. embarazos: 2.501 (87%) culminaron en nacimientos y 369 (13%) en pérdidas gestacionales, de las cuales 285 ocurrieron en el primer trimestre.
Los abortos espontáneos con ese tiempo de gestación aumentaron 2,4 veces, una suba similar a las patologías tiroideas (2,5 veces). En menores de 30 años, la cifra de abortos se triplicó.
Las localidades de Santa Fe fueron seleccionadas por su intensa actividad agrícola, “ya que hasta el 80% de la superficie de las mismas son destinadas a la producción de cultivos pulverizados con plaguicidas”, aclararon los investigadores.
Se trata de Acebal, Arteaga, Chabás, Luis Palacios, San Genaro, Sastre, Timbúes, Villa Eloísa y San Jorge.
“Un problema de salud cada vez más relevante en nuestra región”
El trabajo, titulado "Abortos espontáneos e hipotiroidismo en poblaciones rurales argentinas rodeadas de cultivos pulverizados con plaguicidas", viene a llenar un vacío histórico de información.
“Más que sorprendernos los resultados, es la primera vez que se obtienen datos epidemiológicos tanto de pérdidas de embarazo en el primer trimestre como de hipotiroidismo a nivel provincial, porque verdaderamente no hay información sobre eso”, aseguró a Rosario3 Facundo Fernández, médico e investigador del equipo.
“En Santa Fe, había un informe bastante viejo, del año 2013, en relación a salud reproductiva, pero que ni siquiera abordaba este tema en profundidad. Cuando comparamos con resultados de otros países, vemos que en esta región aumenta el problema, mientras que en el resto del mundo la tendencia es el decrecimiento, lo opuesto. Las pérdidas de embarazo aumentan sobre todo en el primer trimestre, que es el de mayor vulnerabilidad ante la exposición a tóxicos ambientales como son los plaguicidas”, agregó Fernández.
Para el coautor del trabajo, parte del instituto que coordina Damián Verzeñassi, otro hallazgo del estudio es en términos de hipotiroidismo: “En la población general de estos pueblos encontramos cifras mucho más altas que en el resto de los países en relación al hipotiroidismo, pero aún en poblaciones expuestas a plaguicidas también. Es una cifra sumamente preocupante”.
“Es una enfermedad que se ha extendido a lo largo de los últimos años y que vemos de manera cada vez más frecuente, pero que tampoco hay tanta información epidemiológica. No sabemos el problema que representa en términos de salud pública y esto viene a aportar un poco de claridad para lo que después vemos todos los días en los hospitales y en los sanatorios”, agregó.
Sobre ese punto, Fernández dijo que la información revelada “ayuda a pensar en qué áreas es necesario hacer foco para intentar prevenir problemas de salud y generar promoción”.
Hay, detrás de todo el estudio, un tema que golpea hace años a las localidades del sur y centro de Santa Fe sin una regulación clara y efectiva desde el Estado: el uso de agrotóxicos sobre los denominados “pueblos fumigados”. “Los plaguicidas, la disrupción endócrina vinculada a los plaguicidas, es un problema de salud pública cada vez más relevante en nuestra región, sobre todo en los pueblos donde la exposición a plaguicidas es mayor por una cuestión de cercanía y de actividad productiva local”, afirmó el médico.
Hasta el triple de aumento en jóvenes
Según el informe, el 77% de los abortos ocurrió en el primer trimestre de gestación (285 casos de 369), la etapa más sensible a los contaminantes químicos por el proceso de organogénesis del feto.
Entre 2008 y 2018, la tasa de abortos en el primer trimestre se multiplicó por 2,4 veces en promedio. En mujeres menores a los 30 años se triplicó: pasó de 4,1% a 12,8% (210% de incremento). En mayores de 31, la suba fue inferior: de 11,1% a 19,8%, un 78%.
Mientras que en Italia o Dinamarca las tasas de pérdidas gestacionales cayeron o se mantuvieron bajas (alrededor del 8% al 9,6% al 2018), en los pueblos rurales de Santa Fe escalaron hasta casi el 20% en mujeres mayores de 30 años.
Diversos estudios han demostrado que el ambiente intrauterino es el primer punto de contacto con xenobióticos, ya que ciertas sustancias pueden llegar de la madre al feto en desarrollo a través de la placenta, señala el informe.
Los resultados respaldan la hipótesis de que el incremento en la proporción de abortos espontáneos en las últimas décadas en la región podría estar relacionado con la expansión del modelo agroindustrial basado en el uso intensivo de plaguicidas agrícolas o agroquímicos.
Salto en los casos de hipotiroidismo
En las mismas nueve localidades de Santa Fe analizadas, la incidencia de hipotiroidismo creció 2,5 veces entre 2008 y 2018 (pasó de 5,7 a 14,3 casos por cada 1.000 habitantes). La gráfica de ese crecimiento a lo largo de la década sigue un patrón similar al de los abortos espontáneos.
Por eso, el estudio determinó que, ajustado por edad, las mujeres con hipotiroidismo tienen un 40% más de probabilidad de sufrir un aborto espontáneo en el primer trimestre en comparación con aquellas que no padecen la patología tiroidea.
Limitaciones y conclusiones
El informe aclaró que una “limitación” para el análisis “fue la falta de mediciones analíticas directas de exposición a plaguicidas agrícolas, como glifosato en orina o la detección de otros plaguicidas en sangre, que podrían haber contribuido a fortalecer la asociación entre las prácticas agrícolas y los resultados de salud observados”.
Sin embargo, otros estudios "evidencian que la cercanía a las zonas de fumigación en localidades rurales podría no marcar una diferencia significativa en la exposición, ya que los contaminantes se dispersan en el ambiente, afectando a toda la población local”.
Los datos utilizados en el estudio fueron “autodeclarados y no extraídos de historias clínicas”. Esa recolección fue realizada por “estudiantes de medicina en su último año de formación, previamente capacitados en la administración del instrumento”.
Los autores (además de Verzeñassi y Fernández, Daniela Madanes, María Agustina Etchegoyen, Guillermo Hough y Alejandro Vallini) definieron al trabajo publicado como “el primer informe sanitario que describe el perfil epidemiológico de la salud reproductiva en la Región Agroindustrial de la provincia de Santa Fe”.
En las conclusiones, afirmaron que “la expansión del modelo agroindustrial, caracterizado por el uso creciente e intensivo de plaguicidas, particularmente glifosato, impacta negativamente en la salud reproductiva de las comunidades”.
"Este impacto se manifiesta, entre otros indicadores, en el incremento sostenido de abortos espontáneos en el primer trimestre del embarazo durante el período analizado”, cerraron.



