Décadas después de la última megaerupción que mató a miles de personas, uno de los volcanes más peligrosos del mundo está mostrando nuevos y preocupantes signos de actividad. El Chichón, un volcán ubicado en el estado de Chiapas, México, se cree que está inactivo desde 1982, pero científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) están observando de cerca los cambios en su interior.

En la segunda mitad de 2025, se detectaron temperaturas en aumento, gases burbujeantes y formaciones inusuales de azufre, lo que motivó un seguimiento más estrecho del volcán. Estos signos son similares a los que se observaron antes de la última erupción del volcán en 1982, que dejó tras de sí un rastro de devastación, matando a más de 1.900 personas y arrasando nueve pueblos, según publicó el sitio el Heraldo de México.

La doctora Patricia Jácome Paz, del Instituto de Geofísica de la UNAM, indicó que la actividad que actualmente exhibe El Chichón es digna de monitoreo debido a los eventos pasados. Sin embargo, restó importancia a los temores de otra erupción fatal, diciendo que la actividad probablemente sea solo hidrotermal y esté limitada al cráter. "El comportamiento observado es consistente con procesos hidrotermales o pequeñas explosiones impulsadas por vapor", explicó en una conferencia reciente.

     

Según la doctora Jácome Paz, no hay evidencia de que magma fresco esté subiendo a la superficie, lo que significa que la posibilidad de una gran erupción, como la de 1982, se considera mínima. Sin embargo, la situación se está monitoreando de cerca y se están tomando medidas para garantizar la seguridad de las comunidades cercanas.

La Secretaría de Protección Civil local de Chiapas mantiene comunicación constante con las comunidades, incluyendo guías turísticos, para reforzar las medidas de seguridad. Además, el acceso al cráter está estrictamente prohibido debido a los riesgos directos que suponen el terreno alterado, la presencia de gases y las altas temperaturas.

Un informe de la UNAM advirtió que, con base en el historial del volcán, si vuelve a ocurrir una erupción, podría ser "altamente explosivo". Podría tratarse de lo que los científicos describieron como un evento de tipo pliniano: una erupción violenta y sostenida caracterizada por la descarga de enormes columnas de gas, ceniza y piedra pómez de alta temperatura en la estratosfera. La formación de una columna de gas y ceniza podría alcanzar alturas de hasta 20-30 kilómetros.

A pesar de la creciente preocupación, los expertos dicen que, por ahora, no hay motivo de alarma pública. La situación se está monitoreando de cerca y se están tomando medidas para garantizar la seguridad de las comunidades cercanas.