Entre submarinos, misiles y amenazas de bloqueo en el estrecho de Ormuz, una de las preguntas más extrañas de los últimos días en el Pentágono no tuvo que ver con armas nucleares ni con espionaje. “¿Irán está usando delfines suicidas?”, preguntó un periodista durante una conferencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
La consulta provocó risas y respuestas irónicas de funcionarios norteamericanos, pero detrás de la escena viral existe una historia real que comenzó hace más de 25 años y que involucra a la ex Unión Soviética, Ucrania, entrenamientos militares secretos y mamíferos marinos preparados para la guerra.
Todo resurgió después de un artículo del diario Wall Street Journal que mencionó que Irán podría recurrir a “armas nunca antes utilizadas”, incluyendo supuestos delfines equipados con minas para atacar barcos enemigos en medio de la escalada militar en Medio Oriente.
A partir de eso, volvió a circular una vieja investigación de la BBC publicada en 1999 sobre la compra, por parte de Irán, de animales entrenados originalmente por la armada soviética.
Según aquel informe, Teherán adquirió un grupo de mamíferos marinos provenientes de Sebastopol, en Crimea, que habían sido entrenados con fines militares durante la Guerra Fría.
Entre los animales había delfines, focas, leones marinos, marsopas e incluso una ballena beluga.
El responsable del entrenamiento era Boris Zhurid, un ex oficial de submarinos soviético convertido en especialista en medicina y comportamiento animal. Tras la caída de la URSS, los recortes presupuestarios dejaron al programa prácticamente abandonado y Zhurid aseguró que ya no podía alimentar ni mantener a los animales.
“Si fuera una persona cruel, podría quedarme en Sebastopol, pero no puedo soportar que mis animales pasen hambre”, declaró en ese momento al diario ruso Komsomolskaya Pravda.
Los animales habían sido preparados para tareas militares específicas: detectar buzos enemigos, colocar o transportar explosivos y hasta embestir embarcaciones llevando minas adheridas al cuerpo.
De acuerdo a los reportes de la época, algunos delfines podían incluso diferenciar submarinos soviéticos de embarcaciones extranjeras por el sonido de las hélices.
La historia tomó un tono todavía más surrealista porque, según los documentos y testimonios citados por la BBC, varios de esos animales terminaron siendo trasladados en avión desde Crimea hasta el Golfo Pérsico.
Con el paso de los años, Irán negó oficialmente que los mamíferos marinos tuvieran fines militares y aseguró que eran utilizados para exhibiciones y entretenimiento.
El expresidente iraní Akbar Hashemi Rafsanjani incluso escribió sobre ellos en sus memorias y contó que visitó las instalaciones donde estaban alojados.
“Allí nos mostraron las habilidades que habían aprendido; fue muy interesante”, relató. También aseguró que los animales “obedecían órdenes”, aunque hizo una aclaración inesperada: “Cuando se trataba de poner música, los delfines no obedecían”.
Aunque parezca una trama sacada de una película de espías o de una saga de ciencia ficción, el uso militar de delfines existe desde hace décadas.
Estados Unidos mantiene desde hace años un programa oficial de mamíferos marinos en San Diego, mientras que Rusia continúa utilizando delfines militares para proteger instalaciones navales en el Mar Negro.



