Una nave espacial de rayos X de la Nasa logró lo que hasta ahora parecía imposible: ver con nitidez quirúrgica el chorro de gases que escupe el primer agujero negro supermasivo fotografiado por la humanidad. Se trata de M87*, el monstruo cósmico que hizo historia en 2019 cuando el Telescopio del Horizonte de Sucesos reveló su famosa "sombra". Está en el centro de la galaxia Messier 87, a unos 55 millones de años luz de la Tierra. Y ahora volvió a ser noticia.
Astrónomos que usan el telescopio Chandra de la Nasa obtuvieron la imagen más detallada hasta la fecha del chorro que emerge de M87*. El agujero negro tiene una masa 6.500 millones de veces mayor que la del Sol y se alimenta de gas y polvo que caen hacia él. La investigación fue presentada en la 248ª reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense. El estudio también está disponible como preimpresión en arXiv.
Astronomers have produced the most detailed X-ray view so far of the relativistic jet launched by the supermassive black hole at the center of Messier 87, the same galaxy whose black hole was imaged by the Event Horizon Telescope in 2019.
M87 is about 55 million light-years… pic.twitter.com/FUz8D4Ngqw— Erika (@ExploreCosmos_) June 16, 2026
Esa materia no desaparece del todo, parte se canaliza hacia los polos y sale eyectada a velocidades cercanas a la de la luz. El resultado son chorros potentes que se extienden por miles de años luz. Los chorros de M87* ya se habían visto en luz visible e infrarrojo. Pero los rayos X mostraron algo nuevo: un flujo de material mucho más complejo y dinámico de lo que se creía. "Ahora se ven estructuras que antes parecían fusionadas", dijeron los especialistas.
"Ya podíamos observar cambios en el chorro, pero nunca con este nivel de detalle en rayos X", explicó Camille Poitras, estudiante de doctorado de la Universidad Laval y líder del estudio y agregó: “Ahora se pueden distinguir estructuras que antes parecían fusionadas, lo que nos permite seguir mejor la evolución del chorro durante más de una década de observaciones”.
Algunas de esas estructuras parecían moverse a velocidades cinco veces mayores que la de la luz. Imposible, claro. La teoría de la relatividad de Einstein lo prohíbe. Lo que pasa es una ilusión óptica: la materia viaja casi a la velocidad de la luz directo hacia la Tierra y eso genera el efecto "superlumínico".
Por qué importa
Las observaciones de Chandra son clave para entender cómo los agujeros negros supermasivos aceleran partículas a energías extremas. Y no es solo curiosidad, esos chorros son la forma en que estos titanes liberan energía y afectan la evolución de toda su galaxia.
"Estos resultados demuestran la excepcional capacidad de Chandra para rastrear fenómenos extremos a lo largo del tiempo", señaló Gerrit Schellenberger, astrofísico del Centro Harvard-Smithsonian y miembro del equipo. "Nos ayudan a comprender cómo la energía se transporta a través del chorro y se deposita en la galaxia circundante".



