Enzo Navarro tuvo dos grandes motivos para fundar la ONG Construir Hacer: el primero, la muerte de su madre en un siniestro vial ocurrido en Rufino; y segundo, el impacto cercano de la tragedia de Monticas, que afectó a seis alumnos de la Facultad de Ciencias Veterinarias en tiempos en que se desempeñaba como subsecretario estudiantil. 

“Esas dos razones hicieron que me juntara con un grupo de gente amiga, entre ellos una profesora de estadísticas y un licenciado en seguridad vial, y decidiéramos iniciar en 2020 esta organización desde la que elaboramos estos informes, que pretenden ser un aporte a quienes tienen la responsabilidad de tomar las decisiones políticas para mejorar la seguridad vial en nuestra región y en el país”, dijo Navarro en Punto Medio (Radio 2).

Cuando dice ‘estos informes’, hace alusión a los reportes trimestrales de siniestros a lo largo del tramo comprendido entre Pérez y General Villegas de la ruta nacional 33, el 43% del total de una carretera que une Rosario con Bahía Blanca a través de 795 kilómetros. Y los números son contundentes: en cinco años y medio sucedieron 694 siniestros viales, con un saldo de 81 víctimas fatales, 384 personas lesionadas y 1.050 vehículos involucrados. Estadística suficiente para poner a competir a la ruta 33 por el triste mote de “ruta de la muerte”.

Un crecimiento que alarma

El aumento de siniestros viales en esta traza no da tregua y sigue dejando familias destrozadas: por ejemplo, al desglosar los 77 siniestros viales ocurridos en lo que va del año (que dejaron ya tres víctimas fatales, 30 personas lesionadas y 99 vehículos involucrados), se observa que hubo 27 accidentes entre enero y marzo, pero 50 entre abril y junio, con una persona muerta y 18 lesionadas. El mes a mes de este trimestre asusta: 18 siniestros en abril, 14 en mayo y otros 18 en junio.

Naturalmente, desde abril hasta mitad de año circulan más vehículos por la cosecha gruesa. “Pero si comparás ese segundo trimestre de 2026 con el segundo trimestre del 2025, hubo un incremento enorme: el año pasado fueron 31 contra los 50 de este año. O sea, el aumento también se da en la comparación interanual del mismo período del año”, aclaró Navarro.

Para tener un producto final más certero, la ONG divide el total de kilómetros analizado en diferentes subtramos: Pérez- Casilda; Casilda-Firmat; Firmat-Venado Tuerto; Venado Tuerto-Rufino; y Rufino-General Villegas. “Eso nos permite determinar que en tal punto geográfico hay tanta cantidad de siniestros, incluso saber el horario más frecuente o en qué días. Y así no sólo conocemos de estadística, también entendemos la vida cotidiana de las personas que viven o circulan por esos tramos”.

De esos cinco segmentos más pequeños de la ruta, hay uno que en el último reporte resaltó por su peligrosidad: “En el segundo trimestre de 2026, el tramo donde hubo mayor siniestralidad fue el de Firmat-Venado Tuerto. Y si buscáramos un patrón de día y horario, vemos que los siniestros se dan en su mayoría jueves/viernes y domingo/lunes, en un horario de la tardecita o la mañana temprano”.

Los siniestros viales en rutas de la región se cobran cientos de vidas cada año.
Los siniestros viales en rutas de la región se cobran cientos de vidas cada año.

El derrame de la siniestralida. 

La ruta 33 atraviesa cinco departamentos santafesinos: General López, Constituciónl, Caseros, San Lorenzo y Rosario. Y desde Venado Tuerto hasta nuestra ciudad, corta por el medio prácticamente a todas las localidades por las que pasa. Esto provoca que la traza esté íntimamente implicada en la vida cotidiana de sus habitantes, que deben cruzarla o desandarla para ir a trabajar, llevar a sus hijos a la escuela o hacer las compras.

“Imagínate en épocas de cosecha los inconvenientes que se generan para trasladarse de un lugar a otro, porque los pueblos se desarrollaron a ambos costados de la ruta. A esos miles de camiones, agregales los autos, colectivos o furgones que también transitan por ahí”, dijo el miembro fundador de Construir Hacer.

Navarro dio un dato que permite tener una dimensión de la cantidad de camiones que usan la ruta 33 en tiempos de cosecha: “Nosotros, en abril, hicimos un monitoreo vehicular en Casilda. Y llegamos a contar el paso de 10.800 camiones por día, lo que te da 75 camiones cada 10 minutos”.

“Este aluvión de camiones provocó que mucha gente decidiera utilizar otras rutas provinciales como alternativa para movilizarse: y así, rutas como la 14, la S26 o la 92 han empezado a tener un tráfico mucho mayor, a saturarse y también a tener mayor siniestralidad”, explicó.

Imprudencia y desdén

Para Enzo Navarro, la combinación entre errores humanos provocados por descuidos o imprudencias y la falta de inversión estatal en la infraestructura vial son el combo que explica este aumento de muertes en los corredores viales.

“Yo creo que no hay una sola causa. Por un lado, está la falta de mantenimiento de la ruta de parte del estado nacional, algo que no es solo de este gobierno; pero también bastante imprudencia de parte de los conductores: se toma mate, se usa el celular, se consumen sustancias tóxicas o alcohol. Esos también son factores relevantes para que ocurra un siniestro vial”, afirmó.

El activista por la seguridad vial regional aclaró que el producto final de las investigaciones de la ONG llega a manos del estado: el tema es qué hacen con esa información. “Desde el primer trabajo hemos recorrido todos los concejos deliberantes, las municipalidades, y siempre nos han recibido muy bien. Este material, ni bien lo tenemos, se los mandamos a las autoridades provinciales y nacionales”.

Y contó una anécdota que marca lo poco que el interior productivo aparece en la consideración del estado nacional: “Cuando se llevaron a cabo las concesiones de las rutas nacionales en San Nicolás, les llevamos este informe a las autoridades de Vialidad Nacional. Y cuando entregamos el trabajo, no sabían ni siquiera dónde estaba la ruta nacional 33 ni mucho menos la siniestralidad de este recorrido”.

“Lo lamentablemente de todo esto es que cada vez que cargamos nafta, hay un impuesto que va a parar a un fondo vial, con un porcentaje que debería destinarse al mantenimiento, reparación y construcción de nuevas rutas. ¿Eso entonces a dónde va? Porque en todo este tiempo, y repito: no sólo durante este gobierno, no hicieron nada. Las rutas están cada vez peor, las banquinas descalzadas, los caminos mal señalizados, con poca iluminación en los cruces, y todo eso ayuda a aumentar la siniestralidad”, agregó.

Y cerró con una pregunta sin respuesta: “Esto te da la pauta que para muchas autoridades nacionales el país llega hasta la General Paz. Si dicen que quieren un interior productivo y potente: ¿cómo y para qué vamos a incrementar la producción si no tenemos caminos o si quienes transportan esa carga son personas que terminan lesionadas o fallecidas?”.