Una remota estación en el corazón de la Antártida registró la temperatura más baja de la Tierra en los últimos 14 años. El termómetro se desplomó hasta los -84,1 °C.

El récord se dio el 18 de julio en la estación de investigación Concordia, ubicada a 3.200 metros sobre el nivel del mar y a 1.000 kilómetros de la costa. Según los datos en bruto aportados al sitio especializado LiveScience, el mínimo histórico se alcanzó dos veces en la misma noche, a las 6:25 y a las 6:34 de la mañana, hora local.

Es la temperatura más fría registrada en el planeta desde 2012, cuando la estación rusa Vostok, también en la Antártida Oriental, marcó -84,2 °C.

Aunque en esta época del año Concordia suele descender por debajo de los -80 °C, este registro es extraordinario. "Incluso aquí, donde se esperan temperaturas extremadamente frías, las temperaturas inferiores a -84 °C son extraordinarias", explicó a Live Science Gabriele Carugati, jefe de la estación del Programa Nacional de Investigación Antártica de Italia. "Pone de manifiesto lo variable que aún puede ser el clima antártico".

     

Concordia es uno de los puestos humanos más extremos y aislados del mundo. En invierno, los aviones no pueden llegar y sus vecinos más cercanos, en Vostok, están a más de 600 kilómetros. Técnicamente, su tripulación está más aislada que los astronautas de la Estación Espacial Internacional.

Su récord absoluto sigue siendo de -84,7 °C en 2010, lejos del récord mundial de -89,2 °C medido en Vostok en julio de 1983. Algunos estudios satelitales sugieren que en depresiones de la Antártida Oriental el aire podría llegar a -98 °C, el límite natural del frío en la Tierra.

Lo llamativo es que el récord de frío ocurre en un contexto de calentamiento global. Mientras Europa vivió el junio más caluroso de su historia y los incendios arrasan Canadá y el sur del continente, la propia Antártida registró hace semanas su contracara: la base argentina Esperanza marcó 15,4 °C, su temperatura invernal más alta.

"El cambio climático describe tendencias globales a largo plazo, si bien los fenómenos meteorológicos puntuales aún pueden provocar un frío excepcional", aclaró Carugati. "Una temperatura extremadamente baja en un lugar no contradice el panorama general del calentamiento global".