La industria de la indumentaria continúa atravesando un escenario complejo. El último relevamiento correspondiente al tercer bimestre de 2026 (mayo-junio), elaborado por la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) y publicado en julio, registró una caída interanual del 6,9% en las unidades vendidas, aunque con una desaceleración respecto de los relevamientos anteriores.

Según el informe, el 55% de las empresas relevadas aseguró haber sufrido una baja en sus ventas, mientras que el 27% reportó aumentos y el 18% indicó que no registró cambios. Si bien los datos muestran una leve mejora frente al bimestre anterior, el sector continúa afectado por un contexto crítico.

La caída de la demanda vuelve a ubicarse como la principal preocupación de las empresas. Ocho de cada diez firmas la identifican como el mayor problema que enfrenta el sector, una percepción que además creció cuatro puntos porcentuales respecto del relevamiento anterior.

En cuanto al nivel de stocks, el estudio muestra una leve mejora. Los stocks excesivos se redujeron siete puntos porcentuales y el 51% de las empresas afirmó contar con un nivel de stock equilibrado, cinco puntos más que en la medición previa. Sin embargo, persiste la dificultad para trasladar los aumentos de costos a los precios: el 55% de las empresas no pudo trasladar ninguno de esos incrementos, el 33% trasladó menos de la mitad y apenas el 10% logró trasladar más de la mitad.

El relevamiento también detectó una mejora relativa en la cadena de pagos. Disminuyeron tanto los atrasos ocasionales como los frecuentes, mientras que aumentó en 16 puntos porcentuales el número de empresas que no registraron demoras significativas. No obstante, reaparecieron las interrupciones en la cadena de pagos, reportadas por el 2% de los encuestados, lo que evidencia que aún hay focos de tensión financiera.

En materia laboral, el informe señala que los despidos representaron el 27% de las medidas adoptadas sobre la dotación de personal, siete puntos porcentuales más que en el relevamiento anterior, y ya constituyen casi un tercio de todas las decisiones tomadas. En paralelo, disminuyeron las renuncias no reemplazadas y creció significativamente la cantidad de empresas que no realizaron cambios en sus plantillas.

Respecto de las perspectivas para lo que resta del año, el 53% de las empresas espera un escenario económico sin grandes variaciones durante 2026. En tanto, las expectativas negativas continúan siendo elevadas: el 25% considera que la situación será mala y el 12% la califica como muy mala.

De cara a los próximos tres meses, predominan las previsiones de estabilidad. El 63% de las empresas cree que las ventas se mantendrán sin cambios, mientras que el 22% espera un empeoramiento y el 16% proyecta una mejora.

El documento también recopila testimonios de empresarios textiles que reflejan el clima que atraviesa el sector. La palabra que más se repite es "incertidumbre", aunque también aparecen referencias a la necesidad de adaptarse, resistir y apostar a la eficiencia. Entre los testimonios figuran desde empresas que anuncian su cierre tras más de dos décadas de actividad hasta otras que buscan sostener los puestos de trabajo o mantienen un optimismo moderado a la espera de una recuperación de la demanda.