Una potente tormenta invernal mantiene en vilo a gran parte de Estados Unidos y ya obligó a cancelar más de 8.000 vuelos previstos para el fin de semana, además de generar retrasos, cortes de servicios y medidas de emergencia en numerosos estados. El fenómeno se extiende desde el sur hasta el noreste del país y amenaza con provocar apagones prolongados y complicaciones severas en el transporte.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, alrededor de 140 millones de personas se encuentran bajo alerta por tormenta invernal, con pronósticos de nevadas generalizadas y una “catastrófica” acumulación de hielo desde el este de Texas hasta Carolina del Norte. Los especialistas advirtieron que los daños podrían ser comparables a los provocados por un huracán, especialmente en las zonas más afectadas por el hielo.
El viernes por la noche, la tormenta ya dejaba lluvia helada y aguanieve en Texas, mientras que en Oklahoma se registraban nevadas. Tras impactar en el sur, se esperaba que avanzara hacia el noreste, con acumulaciones de hasta 30 centímetros de nieve en ciudades como Washington, Nueva York y Boston.
El impacto en el transporte aéreo fue inmediato. De acuerdo con el sitio FlightAware, más de 3.400 vuelos fueron cancelados o demorados este sábado, y otros 5.000 previstos para el domingo corrieron la misma suerte. La situación dejó a miles de pasajeros varados o forzados a modificar sus itinerarios.
Ante el avance del temporal, gobernadores de más de una docena de estados declararon la emergencia o pidieron a la población que permanezca en sus hogares. En Texas, el gobernador Greg Abbott informó que el Departamento de Transporte comenzó a tratar las rutas de manera preventiva y recomendó “quedarse en casa si es posible”.
Además de las nevadas, el frío extremo se convirtió en otro factor de riesgo. En la región centro-norte del país se registraron sensaciones térmicas de hasta 40 grados bajo cero, lo que puede provocar congelaciones en pocos minutos. Las empresas de servicios públicos se preparan para posibles cortes de electricidad, ya que el peso del hielo sobre árboles y cables incrementa el riesgo de colapsos incluso después de que pase la tormenta.
El gobierno federal también activó protocolos de respuesta. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (Fema) puso en alerta a casi 30 equipos de búsqueda y rescate y desplegó millones de raciones de comida, mantas y generadores en la zona afectada. El presidente Donald Trump aseguró que su administración está coordinando acciones con autoridades estatales y locales y que la FEMA está “completamente preparada para responder”.
El temporal obligó además a suspender actividades en distintos puntos del país. Iglesias anunciaron que celebrarán misas de manera virtual, eventos culturales se realizarán sin público y varios desfiles de Carnaval fueron cancelados o reprogramados. En ciudades como Filadelfia, las escuelas permanecerán cerradas, mientras que universidades del sur también suspendieron las clases por precaución.
Las autoridades advirtieron que, aun cuando la tormenta comience a disiparse, la recuperación llevará tiempo. El antecedente de una ola de frío que hace cinco años dejó sin electricidad a millones de personas en Texas vuelve a generar preocupación, aunque desde el gobierno aseguraron que se tomaron medidas para evitar un escenario similar.



