El presidente Javier Milei anunció este jueves en cadena nacional una serie de medidas para reforzar el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas. Entre ellas, anticipó el envío al Congreso de un proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional, la firma de un decreto para acelerar las sanciones contra empresas vinculadas con la explotación de recursos en las islas y la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego.

Al iniciar su discurso, el mandatario ratificó la posición argentina sobre el archipiélago. “Las Malvinas son argentinas por historia y por derecho, no hay discusión al respecto”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que las islas “formaron parte del territorio argentino desde los orígenes de nuestra Nación” y señaló que en 1833 “el Reino Unido ocupó las Malvinas, expulsó a las autoridades argentinas e instaló una situación colonial que se perpetúa hasta nuestros días”.

Milei también cuestionó el derecho a la autodeterminación de los habitantes de las islas. Según sostuvo, al tratarse de una población que calificó como “implantada en un territorio usurpado”, los isleños “no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación” y consideró inválidos los argumentos basados en referendos realizados en el archipiélago.

El presidente recordó además que la Constitución Nacional establece, en su primera disposición transitoria, que la Argentina ratifica su “legítima e imprescriptible soberanía” sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes. También remarcó que las Naciones Unidas reconocen la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido y promueven una solución mediante negociaciones bilaterales y pacíficas.
 

Uno de los principales anuncios estuvo relacionado con la explotación de recursos naturales en el área de las islas. Milei afirmó que el proyecto petrolero Sea Lion, operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, podría comenzar su explotación offshore durante los próximos meses.

Según planteó, el desarrollo de ese proyecto y de otras iniciativas representa “un peligro claro y urgente” para los intereses argentinos, por lo que aseguró que el Gobierno utilizará herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales para intentar disuadir a empresas y actores vinculados con esas actividades.

El mandatario indicó que la Cancillería ya envió cerca de 180 notas de advertencia a empresas y a más de 29 países involucrados en distintos proyectos relacionados con las islas.

Además, anunció que firmará un decreto para acelerar los procedimientos sancionatorios previstos en la Ley 26.659 contra quienes participen en iniciativas de extracción de petróleo en el territorio bajo ocupación británica.

La medida contempla, según explicó, fortalecer los mecanismos de detección e intercambio de información y facilitar la aplicación de sanciones contra las empresas involucradas, sus accionistas, directores y proveedores.

También anticipó que las compañías vinculadas directa o indirectamente con proyectos en las islas podrán quedar inhabilitadas para operar en territorio argentino sin autorización.

Milei anunció además la firma de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) destinado a ampliar los recursos del Ministerio de Defensa para construir una base naval integrada en Tierra del Fuego e incrementar las capacidades argentinas en materia de telecomunicaciones.

Según explicó, la nueva infraestructura buscará convertir a Tierra del Fuego en “el polo logístico más importante del Atlántico Sur” y tendrá un papel central en la estrategia de proyección geopolítica del país.

El presidente vinculó esta iniciativa con una estrategia más amplia de fortalecimiento de la defensa y de la presencia argentina en el Atlántico Sur, una región que consideró estratégica también por su proximidad con la Antártida.

     

El Gobierno también enviará al Congreso, con carácter urgente, un proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional. Milei detalló que la iniciativa tendrá tres ejes principales.

El primero será modificar la Ley 26.659 para endurecer las sanciones contra empresas vinculadas con operaciones no autorizadas en las islas. El régimen también alcanzaría a proveedores y colaboradores de esos proyectos. Entre las medidas anunciadas se contempla impedir que los infractores puedan contratar con el Estado o con empresas privadas en territorio argentino y extender las restricciones a otras actividades que involucren recursos naturales en las islas.

El segundo eje será la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, que tendrá como objetivo establecer una política de seguridad nacional de aplicación transversal en el Estado y articular las áreas de Cancillería, Defensa, inteligencia y Economía.

El organismo también tendrá responsabilidades relacionadas con la protección de infraestructura crítica y la seguridad aeroespacial y marítima.

El tercer punto contempla otorgarle al Consejo facultades para que el Estado pueda responder mediante herramientas económicas y diplomáticas ante actores estatales o no estatales que, según el Gobierno, amenacen la seguridad nacional.

Durante la cadena nacional, el presidente sostuvo que la cuestión Malvinas no debe ser considerada una disputa partidaria. “La causa Malvinas no pertenece a un gobierno ni a un partido político, es una causa nacional”, afirmó.

En ese marco, pidió a la dirigencia política, económica y social que adopte una posición común frente al reclamo argentino. “Hay causas que están por encima de cualquier diferencia política. Malvinas es una de ellas”, sostuvo.

Milei también vinculó la cuestión de las islas con el futuro económico y estratégico de la Argentina. Afirmó que el país cuenta con recursos naturales, una ubicación geográfica estratégica y condiciones que, según su visión, podrían permitirle adquirir un mayor peso internacional. “Malvinas es el futuro”, afirmó hacia el final de su discurso.

El mandatario sostuvo que la recuperación de las islas y el ejercicio pleno de la soberanía requieren que la Argentina sea “políticamente relevante, económicamente influyente y militarmente respetable”.

Finalmente, Milei llamó a construir una posición unificada frente al reclamo de soberanía y planteó que la Argentina tiene por delante dos alternativas: convertirse en “una gran nación capaz de defender de verdad nuestra soberanía” o continuar, según sus palabras, por un camino de deterioro que conduciría al sometimiento.