Tras una larga lucha para conseguir la Asistencia Médica al Suicidio (AMS), Catalina Giraldo, una psicóloga colombiana de 31 años que sufría un grave cuadro de depresión, murió por eutanasia, una figura y método diferente. Precisamente por eso, el Laboratorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DescLab) de Colombia criticó la resolución judicial que le impidió cumplir su último y verdadero deseo.
Según publicó El Mundo, antes de morir, Giraldo le pidió a la Corte Constitucional que resolviera el fondo de su caso y "elimine las barreras que subsisten en el sistema de salud". Ella quería terminar con su vida con un suicidio asistido. A diferencia de la eutanasia, donde el médico administra el fármaco que produce la muerte, en el AMS es el propio solicitante quien lo hace. Si bien Colombia tiene despenalizadas ambas figuras, Giraldo hubiera sido la primera en ser sometida a un suicidio asistido.
Estaba diagnosticada con trastorno depresivo mayor severo y persistente, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad. Desde 2020 probó 40 esquemas farmacológicos distintos, psicoterapia, terapia electroconvulsiva, nueve hospitalizaciones psiquiátricas e infusiones de ketamina. Con base en ello, cumplía los criterios establecidos por la Corte para acceder a la AMS.
“Es doloroso ver cómo la inacción del Estado obligó a Catalina a recurrir a la eutanasia, cuando su verdadero deseo era la AMS para ser ella misma quien administrara el medicamento. Un acto de cuidado y total autonomía que le fue negado”, criticaron desde DescLab, según publicó el diario colombiano El espectador.
“Su lucha sigue viva ante la Corte Constitucional para que nadie más sea condenado a un suicidio traumático en soledad”, agregaron.



