A 9.500 millones de kilómetros de la Tierra, más allá de Plutón y donde una señal de radio tarda 9 horas en llegar, la sonda New Horizons de la Nasa se reactivó. Estuvo 321 días en modo hibernación y "se despertó en perfecto estado", según confirmó la agencia espacial en un comunicado.

Recorrer distancias tan extremas entre los objetos más remotos del sistema solar implica que New Horizons pase meses navegando casi en silencio. Durante esos periodos entra en hibernación. Sus instrumentos siguen recopilando datos, pero la mayoría de los sistemas se apagan para ahorrar energía en la oscuridad y el frío. Entró en ese estado en agosto pasado y recién ahora volvió a “encenderse”.

“Todos los informes de estado durante este período de hibernación fueron ‘verdes’, lo que significa que todo estuvo bien a bordo de New Horizons semana tras semana”, dijo Alice Bowman, gerente de operaciones de la misión en el Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins.

     

Una viajera única en los confines del sistema solar

New Horizons es la primera y única nave que sobrevoló Plutón, en 2015. Cuatro años después, se convirtió en la sonda que más lejos llegó: estudió Arrokoth, un objeto con forma de muñeco de nieve ubicado a 1.600 millones de kilómetros más allá de Plutón. Desde entonces explora el Cinturón de Kuiper, ese anillo helado con forma de rosquilla que rodea al sistema solar exterior, más allá de Neptuno.

Hoy se aleja de la Tierra a 483 millones de kilómetros por año. En tres semanas comenzará un estudio del hidrógeno en la heliosfera exterior, la región dominada por el viento solar. Los datos que envíe serán los primeros de su tipo y podrían explicar qué pasa en el “choque de terminación”, el límite donde la influencia del Sol se encuentra con el espacio interestelar.

     

Solo las sondas Voyager 1 y 2 cruzaron antes esa frontera. Pero New Horizons lleva instrumentos más modernos que permiten mediciones más precisas de esa región remota.

“Los datos del encuentro con la onda de choque de terminación serán un tesoro para los físicos espaciales de todo el mundo, deseosos de comprender cómo funciona este vasto límite”, explicó Pontus Brandt, científico del proyecto en el Laboratorio de Física Aplicada. “Todos estos descubrimientos de misiones pioneras como Voyager y New Horizons nos enseñan lo poco que sabemos sobre lo que hay más allá”.

Mientras tanto, la sonda ya empezó a transmitir la información que juntó durante casi un año dormida. Desde el borde de nuestro vecindario cósmico, sigue recordándonos que el sistema solar es mucho más grande y desconocido de lo que se creía.