El fósil, encontrado en 2006 en la cantera de Hayden, reveló que los parientes de los cocodrilos ya experimentaban con bipedismo y picos sin dientes millones de años antes de los dinosaurios ornitomimosaurios. Los científicos lo llaman “una rama secundaria” de la evolución.

El extraño reptil caminaba erguido sobre dos patas, no tenía dientes y lucía un pico como el de las aves modernas descubierto en Nuevo México, 235 millones de años después de que desapareciera de la Tierra. Su nombre oficial es Labrujasuchus expectatus, pero los paleontólogos lo apodaron “cocodrilo brujo”.

Labrujasuchus expectatus vivió en el Triásico Tardío y, aunque parecía un dinosaurio, era un pariente lejano de los cocodrilos modernos. El hallazgo fue publicado en el sitio especializado Journal of Vertebrate Palaeontology.

El fósil fue hallado en 2006 en la cantera de Hayden por investigadores del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles. El apodo viene del lugar: la zona era conocida antiguamente en español como la Hacienda de las Brujas. A primera vista parece un dinosaurio. Tiene cadera avanzada, postura erguida y una silueta muy similar a los ornitomimosaurios del Cretácico, esos dinosaurios bípedos que corrían como avestruces. Pero no lo es. "Definitivamente no es un ancestro directo de los caimanes y cocodrilos modernos", explicó Alan Turner, autor del estudio. “Se les puede considerar como unos primos muy, muy lejanos. Se separaron hace cientos de millones de años del grupo que finalmente nos lleva a los caimanes y cocodrilos. Es como una rama secundaria”.

     

A diferencia de los cocodrilos actuales, famosos por sus dientes afilados, Labrujasuchus no tenía ni uno. En su lugar, presentaba un pico córneo. El bipedismo tampoco es común entre los parientes de los cocodrilos, pero sí lo fue entre dinosaurios y luego en las aves. “El bipedismo es sin duda una estrategia singular para los parientes de los cocodrilos, pero es una estrategia muy utilizada por los dinosaurios y, posteriormente, por las aves. Evidentemente, funcionó para estos animales”, agregó Turner.

Labrujasuchus es apenas la quinta especie de shuvosaurio identificada hasta ahora. Los shuvosaurios son un grupo de reptiles antiguos del Triásico que sirven como ejemplo de evolución convergente: linajes distintos desarrollan planes corporales similares. “Observamos que muchas de las estrategias exitosas de los animales modernos y los dinosaurios no aviares surgieron por primera vez en el Triásico, y los shuvosaurios son un gran ejemplo de esa evolución convergente”, dijo Turner.

El hallazgo completa un vacío evolutivo. En la misma región ya se habían encontrado shuvosaurios de principios del Triásico y de épocas posteriores. Los paleontólogos sospechaban que debía existir una especie intermedia. De ahí viene el nombre expectatus: “esperado”.

“Queríamos destacar cómo funciona el registro fósil”, señaló el coautor Nate Smith. “El hallazgo de un shuvosaurio de principios del Triásico y otro de una época posterior significó que los paleontólogos sabíamos que probablemente había más ejemplares de periodos intermedios esperando a ser descubiertos y descritos”.