La cápsula de cesio-137, elemento radioactivo que se utiliza en laboratorios de medicina nuclear y que fue sustraído de una clínica del centro de Rosario, sigue sin aparecer. En la Unidad Fiscal de Rosario hay una investigación en curso para intentar dar con el responsable del presunto hurto. Los investigadores tomaron declaraciones y peritan filmaciones para achicar el círculo de sospechosos.
La noticia tomó alcance nacional por la presunta peligrosidad que representa la manipulación del material. Pero también por el reciente estreno de la miniserie brasileña Emergencia Radioactiva, que narra los sucesos del accidente real con cesio-137 ocurrido en Goiânia, Brasil, en 1987, que provocó muertes y dejó secuelas en decenas de personas envenenadas.
La realidad local, sin embargo, dista muchísimo de aquella tragedia, puesto que la sustancia que desapareció posee baja actividad radioactiva y tiene bajo riesgo para la salud. Además, prácticamente no tiene valor ni posee otro uso más que el de calibración de equipos, por lo que el motivo de la sustracción no están claros.
En las últimas horas, el portal del Ministerio Público Fiscal –fiscales.gob.ar– lanzó un comunicado que precisa los pasos de la investigación y detalla las características del elemento sustraído del Instituto de Cardiología Rosario, que funciona en el edificio de Rioja al 1500.
��Comunicado de la Unidad Fiscal Rosario sobre la desaparición de material radioactivo de una clínica
Se activó un protocolo nacional para evitar su manipulación. Según informes técnicos, tiene un “bajo riesgo” para la salud.
��Accedé al comunicado: https://t.co/pqephVeKOz pic.twitter.com/p0lj5MQgKd— Fiscales (@FiscalesGobAr) June 19, 2026
El cesio-137 es un isótopo radiactivo artificial que tiene usos industriales y de calibración de equipos de medicina nuclear, y se genera como subproducto de la fisión nuclear en reactores y armas nucleares. Emite radiación gamma, altamente penetrante, y tiene usos industriales y médicos, fundamentalmente para diagnósticos y tratamientos oncológicos.
La fiscalía recibió también el informe técnico de la División Riesgo Radiológico y Nuclear de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal Argentina (PFA) respecto del grado real de peligrosidad y sobre los antecedentes de uso en atentados del material radiactivo sustraído.
En ese informe se concluyó que la sustancia posee una “baja actividad”, lo que se traduce, en principio, en un bajo valor de dosis de radiación. No obstante, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) activó un protocolo de advertencia a toda la población para tomar medidas precautorias ante su hallazgo y los riesgos de una incorrecta manipulación.
En el caso, la fiscal federal Soledad García ordenó la toma de declaraciones testimoniales al personal del instituto cardiológico donde estaba la cápsula y dispuso el relevamiento de cámaras de videovigilancia. Además, se realizó una inspección ocular en la clínica.
Además, indicaron que en caso de encontrarla deben avisarlo a los siguientes números telefónicos: guardia del Sistema de Intervención en Emergencias Radiológicas (SIER): (011) 154-4718686; (011) 154-4703839; (011) 154-4214581.
El informe describe los componentes del elemento, que fue adquirido por la clínica en 2007 y posee una forma física de gel. Está contenido en una cápsula blindada de plomo de 12 centímetros de alto y unos 10 centímetros de ancho.
Al consultar la tabla de radionucleidos recomendada por el Organismo Internacional de Energía Atómica, se estableció que el radionucleido cesio-137 es un emisor beta y que la radiación gamma proviene de su “hija” de decaimiento, el bario-137 metaestable, que posee un período de semidesintegración de 30 años y ocho meses. Con esta información, se calculó que han transcurrido 19 años desde la referencia de la actividad.
¿La sustracción del material fue una confusión? A los investigadores les cierra un robo “interno”, puesto que el lugar donde estaba la cápsula tenía llave y no todo el personal de la clínica tenía conocimiento de la presencia de la sustancia. Tampoco descartan que, en realidad, buscaran llevarse el recipiente de plomo. “La sustancia no tiene valor ni tampoco puede generar otro elemento que tenga efectos nocivos”. Mientras tanto, confían en que, tarde o temprano, el material aparecerá.



