El gobierno de Santa Fe presentó este lunes los resultados de la segunda evaluación santafesina de lectura, realizada en el marco del Plan Raíz, el programa de alfabetización con el que la Provincia busca mejorar los aprendizajes básicos en los primeros años de la escuela primaria. El dato central que mostró el Ministerio de Educación es una mejora en la fluidez lectora de los alumnos de segundo grado en comparación con la medición realizada el año pasado, cuando el propio gobierno había hablado de una “catástrofe educativa” después de detectar que solo uno de cada cuatro chicos leía en el nivel esperado.
La nueva evaluación alcanzó a 49 mil alumnos. Según los datos oficiales, eso representa una cobertura del 97 por ciento de los estudiantes matriculados y del 99,6 por ciento de los chicos que estuvieron presentes el día de la prueba.
El resultado marca un avance, aunque también deja en claro la dimensión del desafío que sigue abierto. En 2025, el 5,78 por ciento de los alumnos evaluados quedó en situación de prelector y el 27,65 por ciento en principiante 1. Esos dos grupos conforman el nivel rojo del semáforo de medición. En conjunto, representan el 33,43 por ciento.
A su vez, el 34,77 por ciento quedó en principiante 2, identificado con el color amarillo. En la parte más alta de la escala, el 24,77 por ciento alcanzó un nivel intermedio y el 7,03 por ciento logró una lectura fluida.
La comparación con 2024 muestra una mejora en casi todos los indicadores. El año pasado, el 7,5 por ciento de los alumnos había quedado como prelector, el 29,77 por ciento como principiante 1, el 36,8 por ciento como principiante 2, el 21,9 por ciento en nivel intermedio y apenas el 4,74 por ciento en lectura fluida.
Dicho de otra manera: bajó la proporción de chicos en los niveles más críticos y aumentó el porcentaje de estudiantes que se ubican en los niveles intermedio y fluido. La suma de esos dos últimos grupos pasó del 26,64 por ciento al 31,8 por ciento.
No es todavía un resultado para celebrar sin matices. Casi siete de cada diez alumnos siguen por debajo del nivel intermedio. Pero sí es el primer dato comparativo que le permite a la Provincia mostrar una tendencia de mejora después de un año de aplicación del Plan Raíz.
El programa fue lanzado en 2024 con un objetivo concreto: que los chicos lleguen al final del primer ciclo de la primaria con lectura y escritura fluida, ampliación del vocabulario, comprensión y producción de textos acordes a la edad y dominio inicial de la ortografía convencional.
La política incluye formación docente, materiales específicos, acompañamiento pedagógico y evaluaciones sistemáticas. Ese último punto fue uno de los ejes que el gobierno buscó subrayar: medir para saber dónde están los problemas, intervenir sobre ellos y volver a medir para verificar si las estrategias funcionan.
La asistencia, un dato clave
Durante la presentación, el ministro de Educación, José Goity, puso el foco en un dato que atraviesa todo el informe: la relación entre asistencia a clases y aprendizajes.
Según la evaluación, entre los alumnos que tuvieron más de 20 faltas durante el año, solo el 22,85 por ciento logró un buen nivel de lectura. En cambio, entre quienes se ausentaron menos de 20 veces, el porcentaje de buen desempeño subió al 36,8 por ciento.
“Cuando un chico no va a la escuela no aprende. Por eso es tan importante la cantidad de días de clase”, planteó Goity.
La frase sintetiza uno de los ejes de la política educativa provincial desde el inicio de la gestión de Maximiliano Pullaro: recuperar la centralidad de la escuela, sostener la presencialidad y volver a instalar la evaluación como herramienta de gestión.
El dato de asistencia también permite leer los resultados más allá del aula. El aprendizaje no depende solo del método de alfabetización o del trabajo docente. También exige continuidad, regularidad y una trayectoria escolar sostenida. Cuando esa continuidad se rompe, la brecha se agranda.
La primera evaluación provincial de lectura se había realizado en noviembre de 2024. Había alcanzado a más de 50 mil alumnos de segundo grado de escuelas públicas y privadas, urbanas y rurales.
Ese diagnóstico mostró que 4.500 chicos no sabían leer y que más de 15 mil no alcanzaban a leer 22 palabras por minuto con un mínimo de fluidez. Fue a partir de esos números que el gobierno provincial habló de “catástrofe educativa”.
La nueva medición, realizada con una metodología comparable, permite observar un primer desplazamiento. Los niveles más bajos se redujeron y creció el grupo de estudiantes que se acercan o alcanzan la lectura esperada para el grado.
Por caso, en el punto de cuántas palabras leen correctamente por minuto el promedio pasó de 43,2 a 50,3, lo que implica una mejora del 16,44 por ciento.
En términos políticos, el gobierno presentó los resultados como una señal de que el Plan Raíz empieza a mostrar efectos. En términos educativos, el dato más relevante es que la provincia cuenta ahora con una serie de mediciones propias para seguir la evolución de los aprendizajes.
No se trata de una prueba aislada. La idea oficial es sostener el sistema de evaluación en el tiempo para orientar decisiones, identificar escuelas o grupos que necesitan más apoyo y medir el impacto de las políticas públicas.
Inversión, docentes y política de Estado
El gobernador Maximiliano Pullaro, presnete en el acto, valoró los resultados y los vinculó con la inversión que, según remarcó, realiza la Provincia en el sistema educativo. Durante la presentación, sostuvo que casi el 30 por ciento de los recursos provinciales están enfocados de manera prioritaria en educación.
“La verdad es que siente uno un cosquilleo cuando ve los resultados y que está transitando el camino correcto”, dijo el mandatario.
Pullaro también buscó poner el acento en el rol de los docentes, directivos y equipos técnicos que aplican el plan en las escuelas. “Van a revolucionar el sistema educativo”, afirmó.
El gobernador presentó al Plan Raíz no solo como una iniciativa de gestión, sino como una política de Estado. En ese punto, Goity también enlazó el programa con la nueva Constitución provincial, que incorporó la obligación del Estado de rendir cuentas sobre el derecho a la educación a partir de pruebas de aprendizaje.
Una mejora con desafíos abiertos
El informe deja una buena noticia para la Provincia: la lectura en segundo grado mejoró respecto del punto de partida. Hay menos chicos en los niveles más críticos y más alumnos en los tramos intermedio y fluido.
Pero también muestra que el problema sigue siendo profundo. El 33,43 por ciento permanece en el nivel rojo y otro 34,77 por ciento en amarillo. Es decir, más de dos tercios de los chicos evaluados todavía no llegaron al nivel intermedio.
El desafío ahora será comprobar si la mejora se consolida en las próximas mediciones y si los chicos que hoy están en los niveles más bajos logran recuperar el terreno perdido antes de avanzar en su trayectoria escolar.
Porque, como repiten en el Ministerio de Educación, leer no es solo un aprendizaje más. Es la condición para todos los demás aprendizajes.



