El gobierno de Brasil llamó a consultas a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, a raíz de los insultos y descalificaciones que el presidente Javier Milei profirió contra su par Luiz Inácio Lula da Silva durante su discurso en un acto del Partido Liberal (PL) en San Pablo. Se trata de un mecanismo protocolar que subraya la fragilidad del vínculo tras un incidente específico.
El llamado a consultas es una medida de conflicto intermedia en la diplomacia internacional que evidencia una fuerte tensión bilateral. Mediante este recurso, un gobierno exige el regreso temporal de su embajador para evaluar una situación crítica o preocupante junto a las autoridades de la Cancillería.
El gesto busca manifestar un profundo descontento, revisar la estrategia geopolítica o presionar al Estado receptor sin llegar al extremo de romper relaciones diplomáticas. El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil Mauro Vieira se reunirá por la tarde con Bitelli, quien partió el domingo hacia Brasilia después de ser llamado a consultas. El encuentro tendrá lugar en el Palacio Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Bitelli no tiene confirmado cuándo retomará sus funciones en Buenos Aires. Durante su ausencia, el ministro consejero Eduardo Uziel quedará al frente de la embajada brasileña como encargado de Negocios. Itamaraty anunció además una convocatoria al embajador argentino, Daniel Raimondi, aunque la realización de esa reunión seguía pendiente de confirmación.
Los insultos de Milei
Durante un discurso de unos 25 minutos en el que también estuvo Flavio Bolsonaro, Milei cuestionó duramente al presidente brasileño. Sin nombrarlo directamente, se refirió a Lula da Silva como “el zurdo”, “el ladrón”, “el presidiario” y hasta ironizó sobre un desperfecto técnico en el acto al preguntar si “los micrófonos los mandó a tocar el ladrón”.
También se refirió de manera ofensiva al juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil Alexandre de Moraes, a quien calificó como “basura calva” después de que le impidiera visitar a Jair Bolsonaro en su domicilio. El expresidente cumple una condena por intento de golpe de Estado y tiene restringidas las visitas durante 30 días por haber difundido un mensaje político a través de su hijo.
Tensión entre Argentina y Brasil
Desde el entorno del mandatario brasileño y el propio Partido de los Trabajadores calificaron la diatriba de Milei como “inadmisible” y sentenciaron que el libertario “no está a la altura de su cargo”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño difundió un comunicado en el que calificó lo ocurrido como un “episodio infamante”. La cartera sostuvo que no existen antecedentes de un presidente extranjero que, durante una visita al país, haya dirigido agresiones contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, el Poder Judicial y la población. La reacción oficial alcanzó así tanto las expresiones contra Lula como los ataques dirigidos a De Moraes.
Itamaraty recordó además los 203 años de amistad y cooperación entre ambos países y subrayó la relevancia del vínculo comercial bilateral.
La relación entre el mandatario argentino y Lula está plagada de fuertes rispideces discursivas, desplantes y frialdad protocolar desde antes de que el libertario asumiera la presidencia del país. Durante su campaña presidencial en 2023, Milei apuntó repetidamente contra el jefe de Estado de Brasil tildándolo públicamente de “comunista” y “corrupto”.
En junio de 2024, Lula dijo que Milei le debía una disculpa tanto a él como al pueblo de Brasil por decir “bobadas” sobre su gestión. El gobierno libertario se negó y en julio de 2024 el mandatario argentino decidió bajarse de la Cumbre del Mercosur en Asunción para asistir a una conferencia conservadora junto a Jair Bolsonaro en Camboriú.
Cuatros meses después, ambos presidentes coincidieron en la Cumbre del G20 en Río de Janeiro. El frío y rígido saludo protocolar de bienvenida propiciado por Lula evidenció una vez más el vínculo conflictivo.
Durante la Cumbre del Mercosur de julio de 2025 celebrada en Buenos Aires, Milei y Lula expusieron visiones antagónicas de la economía regional. Mientras Milei apuntó contra el funcionamiento del bloque y amenazó con que Argentina avanzaría sola hacia el libre mercado, Lula defendió la unión aduanera. Aunque el saludo inicial fue frío, el encuentro terminó con un abrazo protocolar en el momento del traspaso de la presidencia pro tempore del bloque hacia el mandatario brasileño.
A finales de 2025, Milei y Lula cruzaron sus posicionamientos por la crisis en Venezuela. El argentino respaldó la política de máxima presión y sanciones de Estados Unidos, mientras que Lula rechazó intervenciones externas y se posicionó como mediador.
En la reciente crisis diplomática entre España y Argentina, el llamado a consultas funcionó como una herramienta de presión de Madrid hacia la Casa Rosada para exigir disculpas públicas a Javier Milei por sus declaraciones contra la esposa de Pedro Sánchez. Aunque el mandatario argentino se negó, España designó posteriormente a un nuevo embajador, Joaquín María de Arístegui Laborde, lo que sirvió para distender el vínculo bilateral.



