El presidente Javier Milei recibirá este jueves en Casa Rosada a Peter Thiel, un magnate estadounidense identificado con las ideas libertarias que llegó a Argentina para instalarse durante un tiempo y conocer más sobre las condiciones de vida del país que, desde la victoria electoral que llevó a La Libertad Avanza a la presidencia, lo tiene fascinado.
Thiel, de 58 años, se ha convertido en uno de los empresarios tecnológicos más influyentes de Estados Unidos y el mundo. Comenzó su camino en el sector de los servicios digitales en 1998 cuando, luego de haber trabajado como abogado y trader en Manhattan, cofundó la empresa pionera en pagos digitales PayPal. Este proyecto fue su primer vínculo comercial con Elon Musk, otro de los personajes de la industria tecnológica que manifestó su apoyo a Milei.
Años después, tras la adquisición de PayPal por parte de eBay en 2002, Thiel cofundó Palantir Technologies, una compañía de big data surgida en 2003 que se especializó en el desarrollo de software para análisis de datos y tiene contratos con agencias de defensa, inteligencia y seguridad, además de empresas privadas de todo el mundo.
Esa unidad de negocios de Thiel –presidente del directorio de Palantir y accionista mayoritario– es lo que generó interés en parte del Gobierno de Milei, que por estos días comenzó a estrechar su vínculo con el empresario que, según trascendió, se reunió con autoridades de la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side) en el marco de una agenda reservada.
Ideología libertaria
El magnate se ha convertido en un personaje de renombre no solo por las empresas y proyectos que forman parte de su historial como empresario e inversor, sino además por el vínculo entre sus negocios e ideas sobre gobernanza y política. Su mirada es que la democracia no garantiza que la población viva en libertad ni facilita el progreso, sino todo lo contrario, y en su lugar propone un sistema tecnofeudal con empresas monopólicas que, según su postura, sería más eficiente.
“Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”, escribió Thiel en un ensayo publicado en abril de 2009 que se tituló “La educación de un libertario”. El texto se publicó en Cato Unbound, un foro administrado por el Instituto Cato, un think tank libertario con sede en Washington D.C.
En dicho texto, Thiel se explayó sobre su visión política y dejó en claro que, más allá de hacer negocios, el verdadero propósito de sus inversiones era “crear un mundo nuevo”.
Al referirse a PayPal, explicó que buscó crear “una nueva moneda mundial, libre de todo control y dilución gubernamental” para poner “fin a la soberanía monetaria”. Años después, en 2004, consolidó su reputación en Silicon Valley al convertirse en el primer inversor externo de Facebook con un aporte de US$ 500.000.
Al respecto, apuntó que las redes sociales se convertirían en “espacios para nuevas formas de disidencia” de los que surgirían “comunidades que no estuvieran limitadas por los estados-nación tradicionales”. Thiel siguió defendiendo estas posiciones a lo largo de los años, afirmando que el uso de tecnologías no reguladas permite transformar el mundo sin necesidad de obtener la aprobación mayoritaria de la población.
Una experiencia que forjó su identidad individualista tuvo lugar mientras vivió junto a sus padres y su hermano en la ciudad de Swakopmund, ubicada en Namibia, sobre la costa atlántica del sudoeste africano.
Aunque nació en Alemania, la familia de Peter se mudó a Estados Unidos cuando él tenía apenas un año, y fue poco tiempo después que decidieron irse hacia el sur de África, en donde vivieron hasta 1977, cuando regresaron a territorio estadounidense para establecerse en California.
Mientras estuvo en Swakopmund –en la época del apartheid–, Thiel asistió durante dos años a una escuela de lengua alemana en donde se les exigía a los alumnos el uso de uniformes y se los castigaba con golpes de regla en sus manos. Según contó, esta experiencia lo llevó a sentir un profundo rechazo por este tipo de instituciones y sus reglas, lo que con los años mutó en su defensa del individualismo y el libertarismo.
Palantir como herramienta de defensa
Convertido ya en multimillonario, Thiel decidió apoyar la campaña presidencial de Donald Trump en 2016. De esta manera se perfiló como el primer referente de Silicon Valley en alinearse con una figura política conservadora como la del republicano que, finalmente, se convirtió en presidente.
Pero su relación con la política comenzó varios años antes y atravesó diferentes administraciones del país norteamericano gracias a Palantir, fundamentalmente por sus contratos con la CIA.
Con Palantir, Thiel escaló hasta la posición 114 del ranking de multimillonarios de Bloomberg, según el cual su fortuna personal estimada es de US$ 23.500 millones.
Esta empresa se ha convertido en una herramienta ampliamente utilizada por el Gobierno de Estados Unidos. Este año, por ejemplo, se supo que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) hicieron uso de información procesada con los sistemas de Palantir durante sus redadas para arrastrar inmigrantes en distintas ciudades.
En términos generales, lo que hace Palantir es procesar grandes volúmenes de información provenientes de múltiples fuentes para detectar patrones y facilitar la toma de decisiones en entornos complejos.
Al frente de la empresa está Alex Karp, cofundador y actual CEO, que conoció a Thiel mientras ambos estudiaban en Stanford. Karp, considerado por TIME como una de las 100 figuras más influyentes en la industria de la inteligencia artificial, defendió en reiteradas ocasiones el uso de estas tecnologías incluso en contextos sensibles. “Sí, nuestra tecnología se usa para matar a gente”, afirmó en una entrevista, en referencia a su aplicación en las operaciones militares de EE. UU. en Medio Oriente.
De hecho, el propio nombre de la compañía refleja su lógica operativa, ya que fue tomado del universo ficticio de El Señor de los Anillos, en donde el palantir es un orbe utilizado para observar acontecimientos que ocurren en espacios lejanos.
En el plano ideológico, tanto Thiel como Karp impulsan una visión en la que la tecnología —y particularmente la IA— ocupa un rol central en la seguridad global. En esa línea, desde la compañía sostienen que el debate no debería centrarse en si se desarrollarán armas basadas en IA, sino por quién las controlará.
Su visión de la Argentina de Milei
Durante los últimos días trascendió que Thiel habría alquilado una casa en Barrio Parque, en la Ciudad de Buenos Aires, para tener un lugar en el que quedarse y vivir en persona lo que se dice en su país sobre la argentina libertaria de Milei.
Se trata de una aproximación que tiene antecedentes que incluyeron un encuentro cara a cara entre ambos. En 2024, el empresario participó de un encuentro en Casa Rosada junto a Alec Oxenford, el embajador argentino en EE. UU., quién aseguró que el dueño de Palantir le confesó que “cree que las ideas de Javier Milei son tan relevantes a nivel global como lo son para Argentina”.
Ese mismo año, durante un evento organizado por el Club Económico de Miami, Thiel argumentó que Argentina se ha convertido en “una versión extrema de lo que está pasando lentamente en muchos de los países desarrollados”. “Sería muy bueno que a Argentina le vaya bien y que no tengamos que pasar aquí por los 100 años de declive argentino antes de tener a nuestro propio Milei”, sostuvo en esa ocasión el empresario tecnológico, según publicó El Observador USA.



