El sector nuclear argentino se encuentra atravesado por la paralización de proyectos como el reactor modular Carem, las dificultades para sostener programas de investigación y las denuncias de desfinanciamiento en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) colocan en el centro del debate el futuro de una actividad que durante décadas posicionó a la Argentina entre los países con mayor desarrollo nuclear de América Latina.

Para atender esa crisis, la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados convocó para este martes una reunión bajo el título “Situación del sector nuclear: implicancias económicas”, en la que diversos invitados expusieron sobre la situación que se registra en esta área.

Ignacio Cortez, integrante del Grupo Física Estadística e Interdisciplinaria de la CNEA y delegado de ATE, comenzó su alocución recordando que “Argentina es un país que domina la energía nuclear” y que, actualmente, esto se está perdiendo. “Están desmantelando el plan nuclear argentino”, sostuvo Cortez durante la reunión de la comisión que preside la diputada Julia Strada, y en la que no hubo representantes del oficialismo.

El integrante de la CNEA destacó las virtudes de la energía nuclear al catalogarla como “una de las más baratas” y como una fuente de energía “amigable con la naturaleza”.

Consideró también que “la generación nucleoeléctrica es un negoción”, pero advirtió que al paso que vamos “dejará de ser una opción conveniente para ser imprescindible para el desarrollo”. En ese sentido, remarcó que Argentina “invirtió 76 años en su dominio”, lo que permitió consolidar las bases del sistema nuclear y posicionar al país dentro del “selecto 3% de los países del mundo con reactores de inversión propios”.

Sin embargo, advirtió: “Esa inversión está siendo destruida, le están quitando al pueblo argentino el dominio de la energía nuclear”.

“La actua. gestión está destruyendo las capacidades que ya tenemo. y corremos el riesgo de regalar tremendo negocio. Es nuestra soberanía energética la que está en riesgo”, enfatizó Cortez.

A continuación, Rodolfo Kempf, físico e investigador de la CNEA, sostuvo que nuestro país viene incumpliendo la extensión de la vida útil de la central nuclear Atucha I, un compromiso pactado internacionalmente, y responsabilizó por ello al ex asesor presidencial Demian Reidel, a quien vinculó con casos de corrupción y definió como “el caballo de Troya de la destrucción del plan nuclear de la Argentina”.

Kempf alertó sobre el riesgo de que Atucha I, que actualmente tiene capacidad para cubrir un 8% de la demanda de la matriz energética nacional, quede fuera de servicio. El retraso de los trabajos en la central, apuntó, “no es solamente un hecho de corruptela”, sino además un problema costoso para el país.

“Podemos pasar de tener una central que entrega energía eléctrica desde el año 74 a tener un residuo radioactivo y entrar en la etapa de desmantelamiento. Ese costo de desmantelar una central nuclear es de 2.000 millones de dólares”, indicó Kempf.

“Nos están llenando el área nuclear de rosqueros, de casta barata”, denunció en otro pasaje de su exposición, en la que una y otra vez cargó contra la actual gestión y remarcó el vaciamiento que está sucediendo con el proyecto Carem, con el que se está incumpliendo incluso con la ley. “El Gobierno regaló IMPSA por 25 millones de dólares”, cuestionó en otro momento, y reclamó “que paren la destrucción de esta área emblemática”.

 El reactor modular Carem posicionó al país como pionero en este desarrollo a nivel internacional.
. El reactor modular Carem posicionó al país como pionero en este desarrollo a nivel internacional.

Franco Gómez Coria, trabajador de la Central Nuclear de Embalse, valoró el papel de los trabajadores del área y también alertó sobre “décadas de desarrollo y conocimiento argentino que quieren regalar”, lo que queda demostrado –precisó– con varias “incorporaciones de personal que no tiene ningún conocimiento para dirigir parte de la empresa”.

A su turno, Daniel Durán, trabajador de Atucha I y II, advirtió que en ninguna de las gestiones anteriores le tocó presenciar un proceso de desfinanciación como el que está llevando a cabo la administración actual. “Si se van a regalar las centrales nucleares, una empresa estratégica como es Nucleoeléctrica SA, el pueblo argentino debe saber cuánto vale”, dijo.

También hubo invitados que hablaron de la aplicación de la energía nuclear en procedimientos médicos y terapias particulares y de proyectos como el reactor RA-10, que comenzó a desarrollarse para producir radioisótopos de uso médico e industrial y avanza lentamente en su etapa final de construcción por los recortes que alcanzaron al equipo a cargo del proyecto.

Sobre el final de la convocatoria, la diputada nacional Adriana Serquis, ex presidenta de la CNEA, contó que llegar a hacer el enésimo reactor Carem tenía un valor de 2.500 millones de dólares y que, por su demanda global, se puede vender a nivel internacional por 7.500 millones de dólares.