La comunidad arqueológica de Rumanía celebró un descubrimiento que empezó con un paseo. En Marginea Pădurii, una aldea del condado de Prahova al noreste de Bucarest, un hombre con detector de metales —uno de los pocos autorizados en el país— detectó una señal fuerte bajo una piedra. A solo 25 centímetros de profundidad encontró el primer indicio de un tesoro de 3 mil años de antigüedad.

El hallazgo incluye tres collares de oro que suman más de 300 gramos, ruedas de hierro, dos hachas pequeñas y un brazalete de bronce. El conjunto sorprendió a los especialistas por su diversidad y estado de conservación. Tras encontrar las primeras piezas, el hombre siguió excavando hasta recuperar el tesoro completo.

A la mañana siguiente, entregó todo a la Dirección de Cultura del Condado de Prahova, como exige la ley rumana de patrimonio cultural, según publicó el medio rumano Daily Romania.

     

Un descubrimiento que podría reescribir la historia

Alin Frînculeasa, especialista en arqueología prehistórica e investigador en Prahova, describió el descubrimiento como "excepcional para Rumanía". El arqueólogo afirmó que este tesoro obliga a reevaluar la cronología de la Edad de Bronce y principios de la Edad de Hierro en la región.

El problema para datar los artefactos es que las piezas parecen pertenecer a un período que abarca las etapas media y tardía de la Edad de Bronce y el comienzo de la Primera Edad de Hierro. “Esto significa que entre el momento de creación de algunos y el de fabricación de otros habría una diferencia de varios cientos de años”, explicó Frînculeasa. La pregunta clave ahora es si estos objetos fueron elaborados con siglos de diferencia y reunidos después.

Los arqueólogos investigarán qué tipo de oro se usaba, su procedencia, las relaciones comerciales de la época y las técnicas de fabricación. Una vez finalizado el estudio, los objetos se exhibirán al público, muy probablemente en el Museo de Historia y Arqueología de Prahova.