Una mujer jubilada sufrió una grave lesión al ser atacada por una jauría mientras circulaba en moto por San Lorenzo. El episodio ocurrió este martes alrededor de las 8.15 en William Morris al 2200, frente a una gomería donde viven varios perros. La víctima terminó con una fractura en una pierna y permanece internada en el Sanatorio Laprida de Rosario.

Ana María Toviani habló en De 12 a 14 (El Tres) desde su casa, donde permanece inmovilizada con un aparato ortopédico y deberá continuar en reposo durante al menos tres meses. “El lunes a las 8 de la mañana pasé y veo que el muchacho que vive ahí abrió la puerta y salió una jauría que se me abalanzó. Uno se me colgó de la campera. Tuve que soltar la moto para poder zafar del perro”, relató.

Según contó, el hombre que estaba dentro de la gomería hizo entrar nuevamente a los animales pero nunca salió a asistirla. “Él chifló y todos los perros entraron, él se encerró y no salió más”, aseguró.

La caída le provocó una fractura en la tibia, cerca de la rodilla, y ahora enfrenta una recuperación extensa. “Yo tengo que quedarme inmóvil hasta ver si sueldan los huesos”, explicó.

Ana María sostuvo además que el ataque ocurrió en una zona muy transitada de la ciudad y aseguró que vecinos del lugar ya habían realizado denuncias por situaciones similares. “No salieron todos, por lo menos debe tener unos 20 perros. Por ese lugar transita muchísima gente, hay un comedor de ancianos enfrente y una escuela cerca. Pasan madres en bicicleta con chicos y ya han hecho caer a otras mujeres”, afirmó.

La mujer aseguró que fueron los vecinos y personas que pasaban por el lugar quienes la auxiliaron tras el ataque. “Fue horrible, salieron los vecinos y gente que pasaba me socorrieron porque él no salió más”, dijo.

Incluso afirmó que, según le comentaron en la zona, existirían decenas de denuncias previas contra el dueño del lugar. “Nosotros no los denunciamos, pero me dijeron que son más de 129 denuncias contra este hombre”, señaló.

Después del episodio fue trasladada primero a un hospital local y luego al Sanatorio Laprida de Rosario, donde recibió atención por la grave lesión.

La jubilada también cuestionó la demora de Pami para conseguir el aparato ortopédico que necesita para estabilizar la pierna. Según explicó, debía esperar varios meses para acceder al insumo, por lo que su familia decidió comprarlo de manera particular. “Mi hijo fue el que se movió para conseguir el dinero para poder comprar esto”, contó.

Sobre el momento del ataque, todavía conmocionada, resumió: “Pensé que los perros me iban a comer, salían desesperados a atacarme”.