Trabajadores de Pampa Energía se manifestaron este jueves frente a la sede del Ministerio de Trabajo de Santa Fe, en Rosario, donde al mediodía se desarrollaba una audiencia entre representantes de la empresa y del Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (Soepu), en el marco del conflicto generado tras el cierre de la línea de producción de caucho sintético en la planta de Puerto San Martín.

Mientras se llevaba adelante la reunión, el secretario gremial de Soepu, Rodrigo Jordana, aseguró que la empresa continúa convocando a trabajadores para ofrecerles acuerdos individuales de desvinculación y sostuvo que, hasta el momento, no habían sido enviados telegramas de despido.

"Estamos en la puerta del Ministerio. La empresa hasta el momento sigue llamando gente para tratar de llegar a un arreglo. Todavía no llegó un telegrama, lo que intentan hacer es acordar con cada trabajador lo que es un despido encubierto", afirmó en declaraciones al programa De 12 a 14 (El Tres).

El dirigente cuestionó además la forma en que se realizan esas negociaciones y aseguró que existen diferencias entre las propuestas económicas que reciben empleados con la misma antigüedad y categoría. "Son conversaciones verbales con cada trabajador donde les hacen un ofrecimiento, pero nos encontramos con gente que tiene la misma categoría y antigüedad y le ofrecen diferentes montos", sostuvo.

Jordana también denunció que los despidos alcanzaron a integrantes de la brigada de emergencia de la planta y advirtió que eso comprometió la seguridad del complejo petroquímico.

"Nosotros siempre nos encargamos de mantener la planta segura porque somos responsables de los fierros y del medio que nos rodea. Siempre fuimos respetuosos de la seguridad del complejo, no así por parte de la directiva, que decidió echar a un montón de trabajadores que eran parte de la brigada activa", afirmó.

En ese sentido, aseguró que durante la noche del miércoles la dotación de brigadistas estuvo por debajo del mínimo requerido. "El mínimo de dotación necesario para que el complejo sea seguro era de 12 y había 4. A los demás los habían echado", dijo, y agregó que los trabajadores eran presionados para realizar tareas riesgosas bajo la amenaza de perder sus puestos.

Pese al conflicto, el dirigente remarcó que la producción permanece detenida, aunque los trabajadores que continúan en la planta mantienen las condiciones de seguridad. "Actualmente las tareas están frenadas, pero con la planta segura con los trabajadores que quedamos, porque en total son 130 familias que quedaron en la calle", concluyó.

El conflicto se desató luego de que Pampa Energía anunciara el cierre definitivo de la producción de caucho sintético en la histórica ex PASA Petroquímica de Puerto San Martín. La empresa informó que el resto de las unidades del complejo continuará operando, mientras analiza alternativas para el personal afectado.