La tensión en Medio Oriente sigue escalando con ataques cruzados entre las fuerzas de Estados Unidos e Irán, mientras las autoridades de ambos países siguen lanzando amenazas y se rehúsan a renunciar a sus demandas, fundamentalmente ligadas a la disputa por el control del estrecho de Ormuz.

A primera ahora de este miércoles, la prensa estatal iraní informó que se escucharon explosiones en el noroeste de Teherán, y las autoridades decidieron activar las defensas aéreas sobre su capital por primera vez desde la última escalada del conflicto.

Residentes de Teherán, en donde viven cerca de 15 millones de personas, informaron haber escuchado explosiones en la madrugada del miércoles cuando Irán activó sus defensas aéreas sobre la capital, según la agencia de noticias semioficial iraní Fars.

     

También se registraron explosiones en las ciudades costeras del sureste, Chabahar y Konarak, y se escucharon dos explosiones en Bushehr, donde se encuentra la única central nuclear de Irán, según informó la agencia oficial de noticias iraní IRNA.

Poco después, el ejército estadounidense anunció haber completado una nueva oleada de ataques contra objetivos militares en Irán, en la que fue la undécima noche consecutiva de ataques estadounidenses contra el país.

Conflicto entrando en nueva fase
 

Los acontecimientos ocurridos durante la noche en Teherán podrían indicar que la escalada del conflicto está entrando en una nueva fase. Los ataques anteriores contra la capital tuvieron lugar a principios de junio, hace más de un mes, cuando la Fuerza Aérea israelí atacó objetivos en la ciudad en respuesta a los ataques con misiles iraníes.

El Comando Central estadounidense (Centcom) dijo que golpeó centros de operaciones militares, instalaciones de drones y aeronaves, capacidades marítimas y centros de logística militar.

Estos últimos ataques llegaron en medio de las reiteradas advertencias del presidente estadounidense Donald Trump, quien amenazó con destruir puentes y centrales eléctricas en Irán por cada ataque contra barcos en Ormuz. El mandatario afirmó también que la guerra “no ha terminado”.

 El control del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los principales elementos de disputa entre Estados Unidos e Irán.
. El control del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los principales elementos de disputa entre Estados Unidos e Irán.

Hasta el momento, se estima que Estados Unidos ha gastado más de 37.000 millones de dólares en el conflicto que mantiene la tensión en la región, mientras los esfuerzos diplomáticos en Pakistán para defender el acuerdo de alto el fuego provisional que se firmó el 18 de junio quedaron en suspenso.

"A partir de ahora, cada vez que la República Islámica de Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz, ya sea con misiles, cohetes, drones o cualquier otro dispositivo o arma, EE.UU. bombardeará y destruirá un puente o una central eléctrica, incluidas aquellas instalaciones situadas junto a la capital, Teherán, o dentro de ella", escribió el mandatario en Truth Social.

Trump lanzó la advertencia camino a la base aérea de Dover, en Delaware, para recibir con honores los restos de los cuatro militares estadounidenses muertos tras ataques iraníes en Jordania e Irak, las primeras bajas de Estados Unidos desde que se rompió la tregua hace unas dos semanas. El Pentágono confirmó además la muerte de la sargento Angel S. Rampersad, de 28 años, previamente dada como desaparecida en Jordania.

Ante esto, un funcionario iraní respondió afirmando que “si los estadounidenses atacan un puente o una central eléctrica iraní, Irán responderá atacando infraestructuras y puentes en toda la región, incluidas las instalaciones energéticas en las que Estados Unidos tiene intereses”. Esto según informó la agencia de noticias semioficial iraní Tasnim.

Batalla por controlar Ormuz

Antes de los últimos ataques, el ministro del Interior iraní, Eskandar Momeni, visitó Pakistán para intentar retomar las negociaciones. Sin embargo, no estaba claro qué nuevo acuerdo podría alcanzarse para poner fin a la guerra, que últimamente se ha convertido en una batalla por el control del estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el suministro energético mundial.

De hecho, el propio Trump se mostró escéptico desde el Despacho Oval el martes ante la posibilidad de reanudar las conversaciones, afirmando que Estados Unidos no tenía “ningún interés en reunirse”. Dio a entender, además, que las fuerzas estadounidenses podrían atacar pronto una zona de Irán cercana a uno de sus principales centros de enriquecimiento de uranio.

Ante el estancamiento de las negociaciones y el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, ambas partes han buscado obtener ventaja atacando la infraestructura civil de la región, de la que dependen millones de personas.