Este viernes por la tarde un accidente generó gran preocupación en la zona norte de la ciudad. Un hombre de 68 años cayó en un pozo de 8 metros de profundidad y sufrió un traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento y un traumatismo cervical.
Producto del hecho se activó un código rojo para la zona de Ciudadela y Rondeau, donde ocurrió el hecho. Eso implicaba la presencia del helicóptero sanitario, aunque poco después los facultativos decidieron trasladarlo por vía terrestre.
La persona realizaba tareas de mantenimiento en la planta potabilizadora del Acueducto del Gran Rosario, ubicada en Baigorria, y hubo mucha preocupación de sus compañeros de trabajo.
El paciente está estable según confirmaron fuentes cercanas tras ser trasladado a un sanatorio céntrico en ambulancia. Ese cambio de planes se dio porque el hombre pudo recuperar la conciencia dentro del lugar de caída.
Las tareas de rescate se llevaron a cabo durante más de dos horas por las dificultades que implicaba el caso. Unos piletones atravesados por caños y andamios resultaban un impedimento importante para acceder al lugar.
El personal a cargo de las maniobras realizó el rescate mediante el uso de un trípode, con el que pudieron sacarlo del pozo. En el lugar trabajaron dos móviles del Sies, bomberos zapadores bomberos voluntarios de Baigorria.
Otros siniestros similares en pocas horas
El pasado miércoles, un hombre que trabajaba en las obras de ampliación y reforma de la avenida Jorge Newbery se accidentó y también tuvo que ser rescatado por Bomberos y llevado en helicóptero sanitario al hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca).
“Fue un accidente, él nos explicaba la maniobra que teníamos que realizar y pisó y se fue. Al toque llamamos a la ambulancia”, contó otro de los obreros. El hombre accidentado es su jefe, quien se precipitó unos ocho metros desde el suelo cuando impartía instrucciones.
En tanto, en diciembre del 2025, un trabajador tuvo que ser hospitalizado al caer desde varios metros de altura, mientras realizaba una instalación en un cartel publicitario, a pocos metros de Circunvalación, en la zona norte de la ciudad. Una ambulancia lo trasladó hasta el Hospital Escuela Eva Perón de Granadero Baigorria.
El hecho se produjo en Juan Pablo II y Carlos López Buchardo, en la colectora de la traza nacional cerca de las 15. Justamente, el cartel en el que trabajaba debía ser instalado para que fuera visible entre los usuarios de esa arteria.
También en diciembre pasado, un hombre de 65 años cayó desde unos tres metros de altura mientras trabajaba en una construcción particular dentro de una casona antigua ubicada en Salta al 1500, en el centro de Rosario. Tras resbalar subido a una escalera, sufrió fuertes golpes en la cabeza y un hombro. Aunque estuvo inconsciente unos minutos, luego se recompuso, fue atendido por personal médico del Sies y posteriormente, tras bajarlo con la ayuda de los Bomberos, fue trasladado a un centro de salud.
“Estaba subiendo la escalera, se resbaló y cayó con la cara y el hombro. Quedó inconsciente, no paraba de sangrar. La ambulancia vino en cinco minutos”, relató uno de sus compañeros de trabajo en diálogo con De 12 a 14 (El Tres).
Todos estos episodios ponen en alerta a los trabajadores y sugieren medidas de control algo más severas para determinar si se trata de cuestiones casuales o si hay alguna inconsistencia en el sistema de seguridad de este tipo de trabajos, al margen del riesgo que está previsto en ellos.



