Durante años, la identidad de Banksy fue uno de los enigmas más persistentes del arte contemporáneo. No porque faltaran teorías —hubo muchas— sino porque cada pista parecía sumar nuevas incógnitas en lugar de despejar el misterio. Ahora, una investigación exhaustiva realizada por los periodistas Simon Gardner, James Parson y Blake Morrison para la agencia Reuters sostiene haber logrado la reconstrucción más completa hasta el momento sobre quién se esconde detrás del artista que llevó el graffiti a convertirse en un fenómeno mundial.
El trabajo, basado en documentos judiciales, archivos fotográficos, registros públicos y testimonios de personas que lo conocieron o estuvieron cerca de él, concluye que el hombre detrás de Banksy sería Robin Gunningham, un británico nacido en Bristol en 1973. Su nombre ya había aparecido en investigaciones anteriores, pero el nuevo reportaje agrega un dato clave: Gunningham habría dejado de usar legalmente su identidad, lo que le permitiría seguir trabajando sin ser reconocido públicamente.
Lejos de limitarse a repetir hipótesis conocidas, el informe intenta reconstruir escenas concretas —en distintos países y momentos— en las que se cruzan testimonios, documentos y rastros biográficos que permiten seguir el recorrido del artista desde la década de 1990 hasta la actualidad.
Uno de los puntos de partida del reportaje se sitúa en Horenka, una localidad ucraniana devastada por los bombardeos rusos en las afueras de Kyiv. Allí, en noviembre de 2022, apareció uno de los siete murales atribuidos a Banksy en territorio ucraniano: la imagen de un hombre barbudo dentro de una bañera que se frota la espalda mientras a su alrededor se acumulan los escombros de un edificio destruido.
Periodistas de Reuters entrevistaron a vecinos que aseguraron haber presenciado el momento en que los artistas realizaron la obra. Según su relato, una ambulancia se detuvo frente al edificio y de ella descendieron tres hombres: dos con el rostro cubierto y uno a cara descubierta. En pocos minutos colocaron plantillas de cartón sobre una pared que había quedado expuesta por los bombardeos y pintaron el mural.
Una de las residentes del lugar, Tetiana Reznychenko, contó que incluso llegó a prepararles café. Cuando los periodistas le mostraron fotografías de varias personas que en el pasado habían sido señaladas como posibles identidades de Banksy, no reconoció a casi ninguna. Sin embargo, se detuvo en una imagen: la del músico Robert Del Naja, integrante de la banda británica Massive Attack, cuyo nombre desde hace años aparece vinculado a teorías sobre la identidad del artista.
La referencia no era casual. Del Naja —grafitero en su juventud y figura central del trip-hop británico— fue señalado en numerosas ocasiones como posible Banksy, algo que él siempre negó. Otra fuente citada por Reuters recordó haberlo reconocido en ese contexto y comentó con sorpresa: “No vas a creer con quién me encontré… ¡Robert Del Naja, de Massive Attack!”.
La agencia pudo confirmar luego, a partir de personas familiarizadas con los procedimientos migratorios de Ucrania, que Del Naja había ingresado al país pocos días antes de la aparición de los murales.
Durante un tiempo, esa pista pareció reforzar una de las hipótesis más difundidas. Sin embargo, tras seguirla durante meses, el equipo de Reuters llegó a una conclusión diferente: Del Naja no sería Banksy, aunque podría formar parte de un círculo cercano al artista e incluso colaborar en algunas intervenciones.
Un episodio olvidado en Nueva York
Para avanzar más allá de las especulaciones, los investigadores decidieron retroceder en el tiempo. Al revisar fotografías publicadas por el exrepresentante del artista, Steve Lazarides, reconstruyeron un episodio ocurrido en New York City en septiembre de 2000.
La galerista Ivy Brown había invitado a Banksy y a Lazarides a la terraza de su edificio en el número 675 de Hudson Street durante la New York Fashion Week. Desde allí se veía un enorme cartel publicitario de la marca Marc Jacobs que dominaba el techo del edificio, algo que a Brown le resultaba insoportable. “Sentía que arruinaba el lugar”, contó luego a Reuters.
Durante varios días, según relató, Banksy observó el cartel desde un bar cercano. Poco después, alguien intervino la estructura publicitaria. Lo que parecía una anécdota menor terminó convirtiéndose en una pieza importante del rompecabezas.
Al geolocalizar el edificio y revisar registros judiciales de la época, Reuters encontró documentos policiales que nunca habían sido difundidos. De acuerdo con esos archivos, en la madrugada del 18 de septiembre de 2000 la policía sorprendió a un hombre manipulando el cartel en la azotea.
Entre los documentos figura una confesión manuscrita y varios formularios judiciales. El nombre del detenido aparece repetidamente en los registros: Robin Gunningham.
Según esos papeles, el hombre permaneció varias horas bajo custodia policial, entregó temporalmente su pasaporte y luego recuperó la libertad. El cargo inicial —daños por más de 1.500 dólares— fue finalmente reducido a una infracción menor. Pagó una multa y cumplió cinco días de trabajo comunitario.
En los documentos también figura la dirección que declaró al pagar la fianza: el Carlton Arms Hotel, un hotel de Manhattan conocido por alojar a artistas gratuitamente a cambio de que intervengan sus habitaciones y pasillos con murales.
Según la reconstrucción de Reuters, Banksy pasó largas temporadas allí durante los años noventa. Archivos del propio hotel indican que en 1997 pintó un mural en el lugar y que en 1999 intervino completamente la habitación 5B.
La agencia también entrevistó a Emma Houghton, quien aseguró haber mantenido una relación con el artista durante cuatro años en aquella época. Según su testimonio, él utilizó distintos nombres a lo largo del tiempo: primero su nombre real, luego un alias intermedio y finalmente el seudónimo con el que alcanzaría fama mundial: Banksy.
Las fotografías de Jamaica
Otro momento clave reconstruido por Reuters ocurrió en 2004, durante un viaje del artista a Jamaica. Allí trabajó junto al fotógrafo Peter Dean Rickards en una colaboración para el sello discográfico Wall of Sound.
La relación terminó mal y Rickards publicó luego un texto crítico acompañado por 21 fotografías tomadas durante ese trabajo. En varias de ellas el artista aparecía con el rostro visible.
Una de esas imágenes fue publicada ese mismo año por el diario Evening Standard con el título “Desenmascarado al fin”. En aquel momento, Lazarides negó que el hombre retratado fuera Banksy.
Ahora, al revisar esas imágenes, Reuters comparó rasgos físicos, accesorios y tatuajes con fotografías publicadas posteriormente en libros y entrevistas filmadas del artista. Según la investigación, las coincidencias serían evidentes: el mismo reloj y la misma pulsera, un tatuaje idéntico en el antebrazo izquierdo y el mismo aro en la oreja.
Un nombre que pudo haber desaparecido
A pesar de todas esas pistas, quedaba una pregunta abierta: si Banksy era Robin Gunningham, ¿por qué no aparecían registros recientes de viajes a su nombre en episodios vinculados con nuevas obras, como las intervenciones realizadas en Ucrania en 2022?
Consultado por Reuters, el exrepresentante del artista, Steve Lazarides, ofreció una explicación que cambió el rumbo de la investigación. Según afirmó, el nombre Robin Gunningham dejó de utilizarse hace años.
De acuerdo con su versión, el artista habría realizado un cambio legal de identidad alrededor de 2008, cuando el creciente interés público por descubrir quién era Banksy comenzó a amenazar el anonimato que había mantenido durante años. “Robin Gunningham no existe”, afirmó.
A partir de esa pista, Reuters analizó registros migratorios vinculados con viajes de personas asociadas a la aparición de murales en Ucrania. Allí detectó un dato llamativo: no había constancia de que Robin Gunningham hubiera ingresado al país en ese período. Sin embargo, sí aparecía el registro de entrada de otra persona cuya fecha de nacimiento coincidía con la del artista señalado durante años como Banksy. El nombre registrado era David Jones.
La elección podría no ser casual. Según destaca Reuters, David Jones es uno de los nombres más comunes del Reino Unido, algo equivalente a “Juan Pérez” en español. Esa banalidad lo convertiría en una identidad ideal para alguien que intenta pasar inadvertido.
Fuentes familiarizadas con los procedimientos migratorios citadas por la agencia indicaron que una persona registrada como David Jones cruzó la frontera hacia Ucrania el 28 de octubre de 2022, pocos días antes de que aparecieran los murales atribuidos a Banksy. También abandonó el país el mismo día que lo hizo Robert Del Naja, con quien habría viajado. La fecha de nacimiento consignada en el pasaporte coincide con la de Robin Gunningham.
Para Reuters, ese hallazgo no constituye una prueba definitiva sobre la identidad del artista. Sin embargo, refuerza una hipótesis que desde hace años circula entre investigadores y observadores del fenómeno Banksy: que el hombre señalado como Gunningham podría haber dejado atrás ese nombre para seguir operando bajo otra identidad.



