La revista Esquire elaboró un ranking de cinco películas para ver en soledad o en compañía. El listado incluye cintas como La secretaria, Ojos bien cerrados y El imperio de los sentidos, por citar algunas.
Más allá de la jerarquía de los títulos elegidos por el medio, en la Redacción de Rosario3.com sumamos algunos otros títulos. Pasen y vean.
La lista de Esquire
La secretaria (2002), de Steven Shainberg, con una Maggie Gyllenhaal “que descubre las pasiones más íntimas de su jefe y va fraguando una relación entre erótica y sexual”.
Los soñadores (2003) de Bernardo Bertolucci, un pintura del mayo francés a partir del triángulo entre “un joven americano y dos perturbados hermanos que comparten una afición, el cine, y se sumergen en una relación de juegos emocionales y peligrosos retos”.
Le sigue Ojos bien cerrados (1999). Aquí no hay discusión: la última película de Stanley Kubrick es “un relato del extraño y erótico episodio que vive el respetable médico neoyorquino William Harford La historia en sí es una oda al hedonismo, al placer y al sexo”. (Spoiler alert: tiene una de la mejores frases finales).
En la lista también aparecen las obsesiones y pasiones de El imperio de los sentidos (1976) (aquí también la coincidencia es general); y Perversa luna de hiel (1992), otro hito noventoso en el que Roman Polanski decidió llevar al cine la novela de Pascal Bruckner.
A la lista de Esquire, en la Redacción sumamos algunos otros hitos del fílmico y el digital que merecen una mención en la afición al cine en soledad o compartido.
A saber. Escrito en el cuerpo (1996), de Peter Greenaway –o cómo llevar la tradición y el placer a la piel–; Lucía y el sexo (2001), de Julio Médem –un director que hurga en los personajes y los expone a la cámara digital– ; y La secreta vida de Adele (2013), de Abdellatif Kechiche –que, más allá de las críticas que recibió el realizador por cierto abordaje, está para ver–.
También incluimos a Bound (1996), de Andy y Lana Wachowski –para el morbo que disfruta de ver escenas hot entre chicas–; Weekend (2001), de Andrew Haigh –dos hombres que se ven, se gustan y viven un amor de fin de semana– ; y Relaciones peligrosas (1988), de Stephen Frears –por muchos motivos que van del director al elenco y siguen con el argumento–.
Y si alguien se pregunta por qué no está 50 sombras de Grey. La respuesta es: "Nos gusta el cine".



