Andrea Pietra y Ricardo Darín regresan a Rosario para presentar Escenas de la vida conyugal, bajo la dirección de Norma Aleandro. Basada en la inicial serie de televisión y luego película homónima, el propio Ingmar Bergman adaptó la obra para escena en 1981. En la trama, Mariana y Juan son una pareja que desgrana 25 años de relación, desde la convivencia a la separación. Con pasajes de humor, el texto avanza sobre el amor, los vínculos, el deseo y los recuerdos, entre otros ejes, con una particularidad: el público es parte del diálogo. En ese ejercicio escénico, la condición humana es revistada.

Antes de las nueve funciones en el teatro Astengo –del 15 al 18 de y del 21 al 25 de octubre– la actriz dialogó con Rosario3.

“Escenas de la vida conyugal es una joya. En la obra, Mariana y Juan se siguen amando, pero el matrimonio fue una estructura que los entrampó. Bergman escribió una historia de amor que plantea que el matrimonio es una trampa. Lo hizo hace tantísimos años y sigue siendo actual”, sostuvo Pietra sobre la pieza que protagoniza junto a Ricardo Darín desde 2018, con las pausas que la agenda laboral de cada uno propone.

Bergman escribió una historia de amor que plantea que el matrimonio es una trampa. Lo hizo hace tantísimos años y sigue siendo actual”

“Mariana es un personaje al que le pasan muchas cosas. Empieza de una manera y termina de otra. Con Ricardo, disfrutamos haciendo la obra y también vemos que ocurren cosas con el público”, indicó la entrevistada en la charla telefónica en la que no ahorró elogios para su compañero y para la directora, a quien vio en las primeras representaciones de la obra en Argentina.

En la puesta, las siete escenas que integran la trama son presentadas al público por la dupla actoral y "cada una es diferente. Después, entran en nuestra intimidad. Eso hace que la gente se sienta como si estuviera escondida en el living de nuestra casa”.

  Ricardo Darín y Andrea Pietra en
.  Ricardo Darín y Andrea Pietra en "Escenas de la vida conyugal"

—¿Qué cambió de esa primera interpretación de Mariana, en 2018, hasta las funciones de esta gira?
— No soy la misma, pero sí compruebo lo mismo: la obra es un éxito. Es un texto muy vivo. Mirá que nos ha tocado trabajar en grandes ciudades y en otras más pequeñas... Entiendo que todos queremos curiosear un poco sobre cómo se hace para sostener un matrimonio tan largo o qué pasa entre dos personas después de tanto tiempo; entender un poco por qué la gente se junta y se separa. Además, tiene mucho humor. También dolor. No le falta nada. Con Ricardo tenemos el privilegio de poder hacer la obra cada tanto. Paramos un tiempo, porque tenemos otras obligaciones, como fue El Eternauta o proyectos de él, y cuando la retomamos, nos sentamos uno enfrente del otro y vamos más profundo. Por eso creo que el texto está vivo. Nosotros también hemos cambiado

Pietra comenzó a estudiar actuación a los 14 años, después de asistir a una función de la obra Todos eran mis hijos, de Arthur Miller en el teatro San Martín de Buenos Aires, “no recuerdo si con Julio o Alfonso de Grazia”. Después, continuó su formación con Alejandra Boero y Carlos Gandolfo quien tras “unos seis o siete años le dijo que «estaba para empezar a buscar trabajo»”.

Es muy fuerte pararte en un teatro con mil personas en la platea, meterte en un personaje y hacer que se olviden de todo”

“Tuve la suerte de trabajar con Norma Aleandro, Ricardo Darín, Nino Tenuta, Lucrecia Capello, Leonor Manso, Betiana Blum, Alicia Bruzzo... Miro para atrás y veo cuántas cosas lindas me pasaron. Cosas que, al principio, me dieron mucho miedo de encarar”, abundó.

—¿El miedo o el nerviosismo son condiciones necesarias para asumir un papel?
—Hoy, me subo al escenario y estoy nerviosa. No como a los 17, pero tengo ese nervio del “aquí y ahora”, del vivo, de que salga todo bien. Obviamente, eso se convierte en impulso, en un trampolín donde arrancás y no parás nunca. Es muy fuerte pararte en un teatro con mil personas en la platea, meterte en un personaje y hacer que se olviden de todo. Esa sensación me mantiene viva, atenta y con ganas de que mi trabajo sea cada vez mejor.

—En El Eternauta interpretás a Ana. La adaptación fue un fenómeno global en Netflix. ¿Cómo vivís eso?
—En 37 años de trabajo, gané mi primer premio con El Eternauta. El Premio Platino a mejor actriz de reparto. Fue algo hermoso. Antes de la gira por España, Ricardo me decía: «Vas a ver este año cómo los españoles te reconocen por la serie». Yo le decía que no, porque en la serie estoy arruinada y en la obra estoy peinada. La gente no iba a linkear que era la misma persona. ¡Y pasaba! La serie hizo que me reconociera gente más joven, como los amigos de mi hija (Stephanie, de 17 años). Ella nunca quiere ver nada mío porque dice que son «series de los 90», aunque sea fanática de Friends (risas). El Eternauta me dio ese plus de mamá orgullosa. Es un público que no me conocía porque no había nacido cuando yo hacía televisión.

 Ricardo Darín y Andrea Pietra en
. Ricardo Darín y Andrea Pietra en "Escenas de la vida conyugal"

—¿Sos de mirarte algunas de las series en las que trabajaste? ¿Las mirás con tu hija?
—Le dije que vea Socias, por ejemplo. Hace poco, me encontré en Madrid con Marta Betoldi, que era una de las autoras, y recordamos cómo tocábamos, ya en esa época, temas como el aborto o la eutanasia. Hoy, la serie está en Flow y me parece supermoderna. A veces, busco en YouTube cosas de Verdad consecuencia. Pienso que pasa lo mismo con la obra de Bergman: la escribió en el 73 y sigue habiendo matrimonios machistas, lugares donde a la mujer se la encasilla o queda atrapada por la educación que recibió. Cualquier persona del público, de la edad que sea, se va a sentir identificada o va a reconocer a alguien así.

—¿Cómo definirías a Norma Aleandro como directora y de qué manera te acompañó en el desarrollo de tu personaje?
—Norma tiene el alma de una niña. La tuve como compañera en el escenario en la obra Agosto y como directora, ahora. Ella siempre está dispuesta al juego, con esos ojitos vivos que van de un lado para el otro. Se divierte mucho dirigiendo y actuando. ¿Cómo me acompañó? Dejándome ser libre y dándome indicaciones que me sirvieron muchísimo para encarar al personaje. Ella ya lo había transitado y no me quiso imponer nada, sino que me dejó jugar. Me dio rescates para situaciones que me siguen sirviendo cada vez que me subo al escenario.

Escenas de la vida conyugal es un texto muy vivo. Tiene mucho humor. También dolor. No le falta nada"

—Daniel Grinbank es tu marido, uno de los productores de espectáculos más importantes de la región y un nombre ligado a producción de conciertos históricos. ¿Qué relación tenés con la música?
—Me acompaña todo el tiempo. Cuando lo conocí a Daniel , él me decía: «¿Pero vos solo escuchás música nacional?», salvo Chet Baker y Yo-Yo Ma. Él me empezó a nutrir de la música internacional, aunque, hoy en día, la que pone más música en casa soy yo.

Las entradas y funciones


Escenas de la vida conyugal se presenta en el teatro Astengo (Mitre 754). Las nueve funciones son el jueves 15 de octubre, a las 20.30; el viernes 16 y sábado 17, a las 21, y el domingo 18, a las 20.30. Las presentaciones continuarán el miércoles 21, el jueves 22 y el domingo 25 de octubre, a las 20.30,; y el viernes 23 y sábado 24 de octubre, a las 21.

Las entradas pueden adquirirse en la boletería y a través del sistema ticketek.com.ar