El último viernes, la gira Como cantor hizo pie en Rosario y Andrés Calamaro se presentó con entradas agotadas en el Metropolitano. El músico llegó a la ciudad al cierre de una semana en la que Lionel Messi anunció su retiro de la selección argentina y murió Miguel Zavaleta, y la semana posterior a la partida hacia otro universo de Rubén Rada.

Todo eso tuvo su “momento” en las dos horas de concierto que El Salmón ofreció ante las ocho mil personas que hicieron carne el nombre de la gira. El coro, que estalló varias veces, encontró picos con “Mi enfermedad”, “Alta suciedad”, la inicial “Los chicos” –que solía ser parte de los bises– y la inoxidable “Sin documentos”, que cerró la noche, pasadas las 23.13. Las voces de la “lengua popular” hicieron suyas las canciones, tal como las registra la memoria, pese a los intentos del “cantor” por ofrecer otro tempo. “Cuando duerme, Mick Jagger sueña con un público como el de Rosario”, afirmó Andrés.

( Rosario3)
( Rosario3)

Al frente de su banda, Calamaro fue del rock stone y el pop, al jazz, la cumbia y hasta el tango. Después de casi 13 años, volvió a tocar “Jugar con fuego”, tema que compuso con Mariano Mores para el disco Honestidad brutal. El que dice: “Es inmoral sentirse mal por haber querido tanto. Debería estar prohibido haber vivido y no haber amado”.

Malvinas, la lidia y el fútbol


En el concierto, Calamaro fue de la guitara al sintetizador. Al Roland Gaia SH-01, le colgó una chapa patente en la que se leían la abreviatura “VG” y el número 82, separados por una réplica de las Islas Malvinas

La gorra con la leyenda “veterano de Vietnam” y la habitual muleta roja con la cierra sus conciertos, conformaron un universo narrativo en el que no faltaron citas a “los amigos” y honores a “los Soprano del fútbol, los campeones del mundo que vinieron a vernos”.

 (Rosario3)
. (Rosario3)

Sin dar mayores pistas de a quién (o quiénes) se refería con la frase, Andrés sí mencionó con nombre y apellido a Lionel Messi, "que dejó la Selección recientemente”. Fue el prólogo perfecto para “Maradona” y “Estadio Azteca”, con un inempatable solo de Julián Kanevsky.

Volver a los 17


En la veintena de canciones que Calamaro enfiló desde las 21.15, recorrió su discografía solista desde “Ni hablar” a “Cuando no estás”. Y en la previa del tema incluido en la placa Bohemio, el músico volvió, por unos minutos, a los 17 años y a su debut en el grupo Raíces, que comandaba el bajista uruguayo Beto Satragni. 

A la percusión de los hermanos Fattoruso (“las manitas”) le linkeó la primera impresión que le causó la llegada al estudio de grabación de Rubén Rada: “Vino una noche y fue como ver aparecer a Jesús”.

En esa intro para “celebrar la vida” y recordar “a los que no están”, también mencionó a Miguel Zavaleta y al “hermano” Daniel Melingo.

El viaje “al siglo pasado” también recuperó “Costumbres argentinas” (sin la intro de “vamos a cantarles un estreno”) y “Mil horas”, de Los Abuelos de la Nada, y algunas canciones de Los Rodríguez : “A los ojos”, “Todavía una canción de amor” y “Me estás atrapando otra vez”, que se suman a las ya mencionadas.

En la aventura sonora de unir décadas, géneros y canciones, a Calamaro lo acompañaron Germán Wiedemer, en los teclados; Julián Kanevsky, en (primera) guitarra; Brian Figueroa, en guitarra; Mariano Domínguez, en bajo; Andrés Litwin, en batería; Andrés Ollari, en trompeta y Pablo Fortuna, en saxo tenor.

Así, el “poeta fértil” del rock argentino ofreció otra noche para guardar en algún lugar de la memoria melómana. Donde entre. (Y gracias por “Ni hablar”).

Las canciones


Los chicos, A los ojos, Todavía una canción de amor, Crímenes perfectos, Mi gin tonic, Rehenes, Ni hablar, Loco, Cuando no estás, Te quiero igual, Costumbres argentinas, Media Verónica, Jugar con fuego, Tuyo siempre, Mil horas, Maradona, Estadio Azteca, El salmón, Mi enfermedad, Alta suciedad, Paloma, Flaca, Me estás y Sin documentos.